¿Qué es ser Cristiano?

¿Qué es ser Cristiano?

Muchas personas tienen una idea distorsionada de lo que es ser Cristiano. Muchas personas lo entienden después de haber sido salvos y haber nacido de nuevo. Por ello es importante aclarar lo que realmente es ser Cristiano.

¿Qué es ser Cristiano?

Un Cristiano es una persona que tiene una relación personal de corazón a corazón con el Dios viviente, caracterizada por una aceptación cálida y activa por parte de Dios; y la honestidad y dependencia del ejemplo de Jesucristo.

Analicemos esta definición:

“Una relación personal de corazón a corazón”:
El objetivo de esto es excluir las relaciones “religiosas”, en las cuales un “objeto” es venerado “desde lejos”, pero no abordado de una manera personal. Por ello es importante que sepas que ser Cristiano no es una religión, sino una relación. Dios es de hecho un ser, no es “la fuente” ni “el universo”, sino un ser personal. Una relación personal es una relación recíproca, no un trato unidireccional. Existe una interacción real, una revelación real, una cercanía real que se desarrolla. El aspecto ‘corazón a corazón’ intenta transmitir la honestidad y la apertura de esta relación. No hay “juegos” que se puedan jugar con un Dios omnisciente. El Cristiano ama sinceramente a su Creador, y por ello aprende sobre él, le obedece y se da cuenta de la sabiduría de Dios en su vida, incluso en las pruebas más difíciles. Dios quiere que lo amemos por libre albedrío, que lleguemos a la construcción de ésta relación con él en base a darnos cuenta de quién es realmente, y lo que somos nosotros como su creación.

“El Dios viviente”:
El tema de Dios es bastante vasto, pero el punto principal es que Él está VIVO. Hay sentimientos, pensamientos, decisiones, acciones, iniciativas, respuestas, valores y compromisos … todos los aspectos de la existencia personal. Él no es una fuerza o una energía o una “perspectiva del universo”. Caminamos por nuestras vidas “cara a cara” con Dios, incluso si lo ignoramos.

“Caracterizado por la aceptación cálida y activa de parte de Dios”:
Dios nos acepta puesto que hemos recibido el sacrificio de Cristo para poder volver a tener una relación con él. Pero esto no es meramente una aceptación ‘política’, sino que representa calidez y alegría. Él ‘sonríe’. Él se deleita en nosotros. Esto es más que simplemente estar en paz con Dios; es una relación activa. Él se involucra en nuestras vidas para siempre, para nuestro crecimiento, nuestro desarrollo, nuestro carácter, nuestro cumplimiento, nuestra estabilidad, nuestra importancia en la vida y el futuro de los demás.

“Caracterizado por nuestra honestidad y dependencia”:
Por nuestra parte, la relación se basa en la honestidad acerca de quién es Él y quiénes somos nosotros. No somos ‘dioses’, y necesitamos a nuestro Creador para la realización de los propósitos para los cuales fuimos creados en este universo. Somos personas que hemos enfrentado este mundo y sus tropiezos y trampas, que muchas veces fallamos, pero que tuvimos la oportunidad de aprender de estos tropiezos para entender que necesitamos a Dios en nuestras vidas.

Cuando somos honestos con el Padre acerca de quién es su Hijo, y lo que hizo por nosotros, Dios nos da la bienvenida a esta cálida relación.

La segunda parte es la dependencia. Dependemos de él para la ‘reparación’ de nuestra relación con él. Él es activo, tomó una parte activa en nuestra redención y tomó sobre sí las consecuencias de nuestro fracaso moral. En otras palabras, la vida y obra de su Hijo son motivos suficientes para aceptarnos en esta relación especial. Es así de simple.

“La honestidad y dependencia del ejemplo de Jesucristo”:
La verdad básica de quién era / es y lo que hizo Jesús es simple. Él era Dios el Hijo, que se encarnó como humano, vivió entre nosotros, sufrió en la cruz como nuestro sustituto, resucitó venciendo a la muerte y volvió a la derecha del Padre al cielo.  Jesucristo está involucrado en los eventos de nuestras vidas. Su muerte satisfizo las demandas morales de Dios Padre sobre nosotros.

Esta es la hermosa verdad de lo que es un Cristiano… un hijo amado del Dios viviente y amoroso… y comienza con una simple conversación con Dios … diciéndole que aceptas a su Hijo y lo que hizo por ti.

Muchas personas se confunden debido a la gran cantidad de sectas, corrientes y doctrinas que identifican a alguien como Cristiano. La realidad es sencilla, el Cristiano verdadero pondrá primero su relación con el Creador, comprenderá su Palabra y compartirá las buenas nuevas de la redención, ayudando a los demás a regresar a esta relación directa que es la más importante en la vida de una persona. Para muchas personas puede sonar extraño que haya alguien que ponga la Palabra de Dios primero. Alguien que no se amolde a lo que la sociedad hace, si va en contra de su Creador. Nuestro Creador siempre ha sido de remanentes, y el entendimiento de haber cambiado nuestras vidas para entregarlas a nuestro Creador nos da la fuerza para no ser del mundo, aunque vivamos en él. Tenemos la esperanza puesta en la vida eterna, y caminamos en este mundo sin ser parte de él, sino tratando de vivir a su ejemplo, y porque nuestra vida es testimonio de que él nos amó, incluso antes que lo conociéramos.

 

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