El testimonio de Laureen: tarot, registros akáshicos y ángeles

El testimonio de Laureen: tarot, registros akáshicos y ángeles

Hola a tod@s,

Ante todo quiero darle las gracias a Camino al Regreso por permitirme dar mi testimonio. Soy una chica que se puede considerar bendecida, porque en medio de todo crecí en un hogar con unos padres muy lindos y que siempre me han apoyado en todo. Tuve algunos problemas de autoestima, porque durante mi época del colegio nunca me sentí totalmente aceptada por mis compañeros y debido a mi buen desempeño académico sufrí “bullying”. Debido a esto y otros factores, he estado en varios psicólogos y poco a poco, he aprendido a quererme a mi misma y he cambiado algunos patrones de conducta. Debido a una decepción amorosa que tuve cuando tenía 18 años y gracias a un amigo de entonces, consulté por primera vez el oráculo de los ángeles con una amiga suya. También me invitó a hacer la toma del yagé. Por cosas de Dios, nunca lo llegué a hacer. Pese a que me llamaba la atención hacerlo, nunca se dio la oportunidad. Durante toda mi vida he “coqueteado ” de cerca con algunas prácticas de la Nueva Era, pero de una u otra forma dichas prácticas se retiraban de mi camino.

Una señora que nos ayudaba en la casa creía en el tarot, la lectura del cigarrillo y las brujerías. Conversaba mucho con ella sobre esto, puesto que me llamaba la atención. Ella me leía las cartas con una baraja española y alguna vez el cigarrillo. Por esta época tuve mis primeras paralizaciones del sueño. Soñaba que mientras dormía había un terremoto. Quería pararme y despertarme para avisarle a mi familia, pero no podía, simplemente estaba paralizada y no podía abrir la boca para gritar. Años más tarde, debido a una ruptura amorosa bastante fuerte, empecé a consultar el tarot de manera obsesiva a varias personas. Gasté mucho dinero, tiempo y energía. Algunas veces me decían que si volveríamos, otras que no, acertaban en cosas y poco a poco me fui enganchando en las consultas. También asistí a una casa de oración del señor de la justicia, en la que se practicaban rituales para la prosperidad, el amor, y etc. Aquí consulté a un señor que me iba a ayudar a volver con mi exnovio. Me aconsejó algunos baños y encender algunos velones. También le oré mucho a Santa Marta, fui a misas en la iglesia donde se le rinde culto, hice su novena y le prendí velas. Como era de esperarse, la relación con mi exnovio era un continuo contigo ni sin tí y dos años después de la ruptura inicial, él decidió dejarme definitivamente.

Agotada y decepcionada, me alejé un poco de todo esto. No obstante, un par de veces al año hacía alguna consulta, y en algún momento me volví a enganchar con el tarot cuando conocía a algún chico. También hice una sesión de constelaciones familiares, pero no me gustó. Una de estas tarotistas me recomendó las lecturas de registros akáshicos con una señora muy conocida. La contacté por internet y durante el tiempo que esperé su respuesta, sentí una tranquilidad y una energía que durante mucho tiempo no había sentido. Investigué y leí que estos registros supuestamente sanaban con la ayuda de los guías espirituales. Le atribuí mi bienestar a ello. Me dio información sobre mis vidas pasadas y me dijo un par de cosas que a día de hoy no se han cumplido.

Tiempo después, asistí a un retiro de extraterrestres. No me gustó este tema, así que aparte del retiro no quise saber más. Empecé a ir a un centro holístico para consultas de flores de bach y meditación. Por “casualidad”, una de las de las dueñas me propuso asistir a un curso de sintonizaciones arquetípicas. Estuve en este curso, me hicieron una sintonización delante de todos y el precursor de esta técnica me reunió en privado con otra chica para decirnos que la “madre” le había dicho que le iba a enviar a unas chicas que debían cumplir una misión. Por esos días, viajé a Egipto por turismo y este señor me insistió varias veces que vería cosas allí. Aparte de las pirámides y templos, no contacté ni vi a nadie. Regresé a la ciudad donde vivía y por cuestiones económicas nunca llegué a ir a los retiros que este señor organizaba con su grupo en lugares donde la virgen se había aparecido. Sin embargo, me uní a un grupo para aprender a hacer sintonizaciones, me hicieron unas cuantas e hice algunas. Los que dirigían el grupo me decían que yo tenía una conexión muy especial con los seres de luz, sobre todo con Gabriel y que no debía perderla. Me enganché a estas sesiones, porque notaba alguna mejoría. Tiempo después una de las dirigentes del grupo me dijo que ya no me haría más sintonizaciones, porque ella no iba a contribuir a mi enganche. Le di toda la razón. Junto con su pareja me regañaron, porque junto con el grupo no veían una continuidad de mi parte en asistir a los cursos e ir a los retiros, y tampoco veían que yo evolucionaba a otras cosas que no fueran mis situaciones personales. Así que diplomáticamente me hicieron de lado y no volvieron a contactarme. Ahora que me han quitado el velo y sé de que va todo esto, le estoy muy agradecida al Creador de que esto haya sucedido.

A la par de las sintonizaciones, apareció en mi vida una angeóloga a la que empecé a consultar por temas económicos y amorosos. Por indicación de los ángeles que ella contactaba, prendí velas e hice rituales con los arcángeles. Por un tiempo no la consulté más y fue en este periodo de ausencia en estas cosas, que conocí al chico con el que estoy saliendo ahora. Cuando empezamos a salir, tuvimos una situación difícil y él decidió tomarse un tiempo. Me angustié y decidí consultar a esta señora, e hice una sintonización en la que me decían los “seres de luz” que él era mi compañero de vida . Empecé a hacer meditaciones y rituales con el arcángel chamuel. Mi chico volvió y la situación se arregló. No obstante, ahora que lo analizo, después de estos rituales y de la consulta con esta señora y con alguna tarotista, siempre que llegaba la oportunidad de estar juntos algo sucedía. Después de superar la primera situación difícil, semanas después él tuvo un accidente de coche en el que su espalda se vio afectada seriamente y debido a esto decidió que no era momento para relaciones de pareja. Lo dejamos y volví a consultar a la angeóloga. A los dos meses él me volvió a buscar y nos volvimos a ver. Por cuestiones de trabajo él se fue a otra ciudad, pero mantuvimos el contacto. Un fin de semana que nos íbamos a ver, no lo pudimos hacer porque él se rompió el cuello y estuvo incapacitado seis meses. Yo lo apoyé y de vez en cuando consultaba a esta angeóloga  y al tarot para saber sobre su sanación y etc. Cuando se recuperó, un día antes de volvernos a ver, consulté a la angeóloga. Al día siguiente, antes de verme con él, quise hacer una meditación con el arcángel zadkiel, pero sucedió algo que me impidió hacerla. Acordamos que yo lo visitaría en la ciudad donde él vive, pero 15 días antes del viaje volvió a tener problemas fuertes con la espalda  y no nos pudimos ver. Luego por mis inseguridades, discutimos y decidimos cortar para siempre.

Aquí empezó lo extraño. A los días de esta discusión, consulté con una tarotista que me dijo que él sentía algo por mi, pero que había otra persona que lo tenía confundido. En esta época él me estaba ayudando con un trámite y debido a lo que me dijo la tarotista, le dije que ya no era necesaria su ayuda. Se enfadó muchísimo, porque le dolió que quisiera  sacarlo así de mi vida y retomamos el contacto. Decidimos volvernos a ver e ir despacio. En ese momento yo le contaba todo a la angeóloga. También consulté a un par de tarotistas que me hablaron de otra chica en la vida de mi chico, e incluso una me dijo que había más de una. De repente, la angeóloga pasó de decirme de seguir con él y que tuviera paciencia, a que lo dejara, porque había consultado mi caso con su “maestro” y este le había dicho que mi chico no iba a ser fiel y que lo soltara, porque para mí había alguien mejor. Estuve un mes muy deprimida e incluso tuve una paralización del sueño en la que veía mi cuerpo extendido sobre la cama, como también una mano negra de humo que intentó meterse dentro de mi.

Cansada de tantas contradicciones de la angeóloga, la confronté. Le pregunté por qué me decía lo de las infidelidades. Se enfadó, me acusó de intensa, y me dijo que ella sí había visto cosas. Le dije adiós para siempre. Desde que no volví a consultarla, las cosas fueron mejor. No obstante, al pasar unos meses volví a caer en la tentación y decidí consultar a un tarotista que me dijo que mi chico era el hombre de mi vida. Me recomendó consultar a una señora que hacía registros akáshicos. Según esta canalizadora, sus guías le dijeron que mi chico era un hombre al que le gustaba mucho conquistar mujeres y que lo mejor era que yo disfrutara de mi vida sin contar mucho con él, porque un gran amor que estaba en mi mismo grado de evolución dispuesto a querer a una sola mujer, me estaba esperando a la vuelta de la esquina. Me quedé muy extrañada, porque dicha información no resonaba conmigo. Ese mismo día, le planteé a mi chico tener exclusividad en nuestra relación y sin dudarlo me dijo que sí. Me angustié mucho los días siguientes, porque no sabía qué creer. Llorando le pedí a Dios que me guiara y me mostrara la verdad.

Empecé a buscar en internet lo falso sobre las canalizaciones, los registros akáshicos y la nueva era, y di con Camino al Regreso 😊 Para mi fue la mejor bendición del Padre. Empecé a escuchar el testimonio de Arella y de otras personas. Empecé a entender todo y a darme cuenta de lo engañada que estaba. Estoy en proceso de sanación y realmente no sé si mi chico, sea mi compañero de vida o no. Ya puse en manos del Padre esta relación y él más que nadie sabe si esta persona es para mi bien o no. Ya me lo mostrará 🙂 También estoy en proceso de limpiarla de cualquier intermediación. Por lo pronto quiero sanar, soltar estas dependencias y empezar a construir una relación nuevamente con papito Dios.

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