El final de los tiempos… ¿o la destrucción de Jerusalén?

El final de los tiempos… ¿o la destrucción de Jerusalén?

Seguimos estudiando este tema ya que la entrada de blog que publicamos recientemente sobre el tema del rapto, la tribulación y el anticristo realmente levantó mucho interés. Recibimos preguntas y muchas vistas del artículo, por lo cual consideramos seguir expandiendo en nuestra investigación para compartirla con los demás y pueda ser considerada por aquellos que la encuentren de utilidad.

En pasados meses el equipo de Camino al Regreso ha dedicado tiempo a estudiar el contexto histórico de la Biblia. Consideramos que nuestro proceso de entendimiento de las Escrituras ha sido como el de cualquier persona sincera: hace años, aún engañados por el enemigo, no entendíamos la Biblia, no la habíamos leído, muchos la considerábamos obra de hombres y no divina, no le dábamos importancia o la usábamos según nuestra conveniencia mezclando gnosticismo, nuevaerismo y doctrinas de hombres con las Escrituras. A medida que una persona va madurando y caminando en el Señor, el estudio de las Escrituras se va haciendo más importante, hasta llegar al entendimiento que para poder comprenderlas, también es necesario estudiar el contexto, es decir, LA HISTORIA de lo que estaba sucediendo cuando fueron escritas. Es por ello que en estos meses hemos dedicado mucho tiempo a escuchar a historiadores, escolares, e incluso a leer los escritos de los primeros Cristianos a fin de entender lo que estaba pasando en el mundo y cómo se relaciona con la Biblia. No solo hemos confirmado una y otra vez que la Biblia es un libro totalmente histórico que predice con absoluta certeza lo que pasaría, sino que explica desde la perspectiva de Dios el drama humano y la forma como la lucha de poderes entre el bien y el mal se manifiesta en cada persona que elige servir ya sea al dios caído de este mundo con “d” minúscula, o al verdadero Dios Creador.

Es fascinante ver cómo la Biblia confirma la historia, y la historia confirma a la Biblia. Quienes se dedican a desacreditar las Escrituras no tienen argumentos si es que realmente se pusieran a leer sobre historia, y por tanto uno de los objetivos que tenemos para iniciar el siguiente año, es traducir y compartirles algunos videos que empatan la historia con la Biblia, y nos dejan perfectamente claro lo que estaba sucediendo a cada paso de la historia humana.

Por lo pronto, en esta entrada les compartimos un estudio realizado sobre la destrucción de Jerusalén, Mateo 24 y la diferenciación entre el final del siglo (el final de la era judía y del viejo pacto) y el final de los tiempos (lo que la gente comúnmente llama el fin del mundo, los cielos nuevos y la nueva tierra). Nos hemos dado cuenta que muchas personas han mezclado el final de la era judía con el final de los tiempos en general y creemos que este estudio puede ayudar a aclarar y evitar confusiones.

Jesucristo dio una profecía detallada del futuro de Judea y Jerusalén en Mateo 24. ¿Qué nos dice la historia sobre el cumplimiento de esta profecía? Llevamos muchos años esperando el fin del mundo. Se decía que el fin del mundo vendría con el cambio al año 2000. Miles de personas vendieron profecías sobre el calendario maya… millones de videos dicen que el mundo se termina en tal o cual fecha. Este tipo de especulación a menudo se expresa cuando finaliza un siglo y comienza otro, pero el interés aumenta aún más con el comienzo del nuevo milenio. Hablar y hablar sobre el fin del mundo… sabemos que no es nada nuevo.

En el tiempo de Jesucristo, sus discípulos también estaban interesados en el fin de su era, y le preguntaron acerca de ello mientras estaban con Él fuera del templo en Jerusalén. En la Jerusalén de los días de Cristo, el templo era el edificio dominante, elevándose sobre la ciudad para recibir a los viajeros que llegaban a una de las encrucijadas del mundo antiguo. Varias décadas antes, Herodes el Grande había elaborado un gran plan para reconstruir el templo y los edificios circundantes. Incluso puso a su servicio a 1,000 sacerdotes entrenados como constructores para que no se lo acusara de tener el templo construido por “manos sucias”. La construcción comenzó en 19 aC. y no se completó hasta el año 63 d. C., mucho después de la muerte de Herodes.

Jesús predice el futuro del templo

Fabricados cuidadosamente con bloques de mármol y piedra caliza que pesaban entre 20 y 30 toneladas cada uno, el templo y su gran plataforma eran imponentes.

Los discípulos quedaron asombrados cuando Jesús señaló el magnífico complejo del templo y dijo: “¿Veis todo esto? De cierto os digo, que no quedará aquí piedra sobre piedra, que no sea derribada.” (Mateo 24: 2). Inquietos por estos comentarios, varios de los discípulos le preguntaron a Cristo: “Dinos, ¿cuándo serán estas cosas? ¿Y cuál será la señal de tu venida y del fin del siglo? “(Versículo 3). En Mateo 24, Marcos 13 y Lucas 21, la profecía de Cristo sobre lo que vendría sobre Jerusalén quedó registrada. Gran parte de lo que Cristo les dijo a sus discípulos que sucedería, de hecho ocurrió en los siguientes 40 años, y también señaló el cumplimiento de las profecías de Daniel. ¿Qué profetizó Cristo que pasaría? ¿Cuales de sus palabras se cumplieron en las décadas siguientes, y cuáles aún no se han cumplido? ¿Acaso lo que dijo en sus profecías se refiere solamente a la destrucción de Jerusalén, o arroja luz sobre los eventos que vendrán antes de su regreso?

Falsos profetas y maestros

Jesús comenzó su explicación de los eventos por venir, advirtiéndole: “Tengan cuidado de que nadie os engañe” (Mateo 24: 4). Esta primera declaración de advertencia no abordó directamente la pregunta de los discípulos. “Porque vendrán muchos en mi nombre, diciendo: ‘Yo soy el Cristo'”, continuó, “y engañarán a muchos” (versículo 5). Esto no sería un hecho aislado o raro, advirtió. Muchos vendrían, usando su nombre y diciendo que lo representarían, y estos falsos maestros “engañarían a muchos”.

Esto es algo que incluso vemos suceder actualmente, lo cual nos dice que esta ha sido la misma forma de operar del enemigo desde hace siglos. Aquí y más adelante en la profecía, él estaba advirtiendo de la venida de falsos profetas, falsos maestros religiosos. “Entonces muchos falsos profetas se levantarán y engañarán a muchos” (versículo 11). El Nuevo Testamento menciona algunos de los muchos falsos maestros y líderes que intentaron aprovechar la inquietud del tiempo y las esperanzas de las personas que vivían bajo el dominio del Imperio Romano. Hechos 5: 36-37 registra a dos de estos hombres: Teudas, líder de un grupo de 400, que “fue asesinado, y todos los que le obedecieron fueron esparcidos y quedaron en nada”, y Judas de Galilea, quien “alejó a muchas personas que lo siguieron a él” pero cuyo movimiento colapsó después de su muerte. (Estos hombres pueden ser las versiones antiguas de actuales maestros espirituales y falsos Cristianos que desvían a la gente de la verdad). Más tarde, Hechos 8 registra a Simón Mago, un hechicero con muchos seguidores, que intenta comprar el poder del Espíritu de Dios a los apóstoles. Pedro lo reprendió profundamente por su actitud egoísta. (Simon Mago puede ser analogía a los nuevaeristas y ocultistas de esos tiempos… si te queda duda, lee la entrada sobre Jose Luis Parise y constata que este mago nuevaerista actual tiene la misma actitud de Simón Mago).

El apóstol Pablo, en sus epístolas a los corintios, tesalonicenses y gálatas, habló sobre muchos otros falsos maestros. Cerca del final del primer siglo, Juan en sus cartas escribió sobre el espíritu del “Anticristo” que ya estaba trabajando en su tiempo, y que sigue trabajando hasta la fecha. Esta confusión pareció alcanzar un pico en la nación judía que comenzó a principios de los años 60. Josefo, un historiador judío del primer siglo, explica: “En cuanto a los asuntos de los judíos, empeoraron cada vez más; porque el país estaba nuevamente lleno de ladrones e impostores, que engañaban a la multitud “(Antigüedades de los judíos, Libro XX, Capítulo VIII, Sección 5).
Jesucristo también advirtió que “falsos Cristos y falsos profetas se levantarán y mostrarán grandes señales y maravillas para engañar, si es posible, incluso a los elegidos” (Mateo 24:24). Estos engañadores son diferentes de aquellos que verdaderamente predican a Cristo, puesto que añaden sus propias interpretaciones mentirosas a las verdaderas enseñanzas. De hecho, algunos de los impostores afirmarían falsamente ser el propio Mesías profetizado. Algunos historiadores dicen que no menos de 60 personas reclamaron el título de Mesías en el primer siglo. (¿Y cuántos otros más se dicen ser la “reencarnación de Jesucristo” actualmente? ¿Cuántos ufólogos dicen que Jesús ya nació y que es mujer? ¿Cuánta gente en YouTube que se dice Cristiana y anda enseñando realmente gnosticismo? ¡las cosas no han cambiado!)

Guerras y rumores de guerras

Cristo continuó con descripciones de otras tendencias que seguirían: “Y oiréis de guerras y rumores de guerras; mirad que no os turbéis, porque es necesario que todo esto acontezca; pero aún no es el fin. Porque se levantará nación contra nación, y reino contra reino; y habrá pestes, y hambres, y terremotos en diferentes lugares.Y todo esto será principio de dolores.” (Mateo 24: 6). Muchos de los eventos y tendencias que Jesús profetizó culminaron a mediados de los años 60. Poco después de la muerte del rey de Judea Herodes Agripa en el 44, la inquietud aumentó cuando un procurador romano corrupto tras otro gobernó la región. Estos administradores, agentes del emperador, ejercitaron poco respeto por las prácticas religiosas de los judíos. La gota que colmó el vaso fue la requisición de un pesado tributo de oro del tesoro del templo. Cuando la gente protestó por esta profanación de sus templos, prácticas y creencias, Floro, procurador de Judea, liberó a sus tropas contra el pueblo de Jerusalén. Hasta 3.600 judíos fueron asesinados en un baño de sangre, y la rebelión de los judíos enfurecidos se extendió por gran parte del área. Pronto las facciones judías lucharon entre sí por el control de la rebelión.

No solo se libró la guerra en Judea, sino que los disturbios afectaron a otras partes del mundo. Josefo describe la situación: “Pero ahora prevalecía la sedición y la guerra civil, no solo en Judea, sino también en Italia; Galba [uno de los muchos hombres que reclamaron el trono en Roma cuando Nerón se suicidó] fue asesinado en medio del mercado romano; luego Otón se convirtió en emperador y luchó contra Vitelio, que también se estableció como el emperador; porque las legiones en Alemania lo habían elegido; pero cuando le dio batalla a Valens y Cecinna, que eran generales de Vitelio, en Betriacum, en la Galia, Otón obtuvo la ventaja el primer día, pero en el segundo día los soldados de Vitelio obtuvieron la victoria; y después de mucha matanza, Otón se suicidó. . . “(Guerras de los Judios, IV, ix, 9). Como Cristo lo había profetizado, el conflicto sacudió no solo a Judea sino a gran parte del poderoso Imperio Romano. También advirtió: “porque es necesario que todo esto acontezca; pero aún no es el fin”. Hambre, enfermedad y terremotos La guerra casi siempre va acompañada de escasez de alimentos y enfermedades. La siembra, la cosecha y el comercio normal se interrumpen. Las ciudades a menudo están sitiadas y pueden sobrevivir solo con los alimentos que almacenan.

Jesús habló del caos que resulta de la guerra y la agitación social. “Porque se levantará nación contra nación, y reino contra reino; y habrá pestes, y hambres, y terremotos en diferentes lugares.”Mateo 24:7-8. El ejército romano sistemáticamente aisló a Jerusalén del resto del país, sojuzgando una a una las ciudades y pueblos circundantes. Una vez que Tito, el general romano, comenzó el asedio, construyó una muralla de tierra de cinco millas de circunferencia alrededor de Jerusalén para evitar el escape y detener el contrabando nocturno de alimentos a la ciudad. Cuando se agotaron los suministros de alimentos, los más débiles comenzaron a morir de hambre. Gran parte del sufrimiento de Jerusalén se produjo cuando los habitantes de la ciudad se volvieron el uno contra el otro, como consecuencia de sus circunstancias que eran una pesadilla. Estas actitudes también fueron profetizadas: “Muchos tropezarán entonces, y se entregarán unos a otros, y unos a otros se aborrecerán.Y muchos falsos profetas se levantarán, y engañarán a muchos; y por haberse multiplicado la maldad, el amor de muchos se enfriará.” Mateo 24:10, 12.


Josefo también informó que sus armadas destruyeron las reservas de grano y otras provisiones que podrían haber sido suficientes para alimentar a Jerusalén durante años. Una vez que estas provisiones se destruyeron, la hambruna comenzó su marcha mortal a través de la ciudad. Algunos historiadores piensan que murieron más judíos en Jerusalén por la mano de su propia gente, que por los soldados romanos. Terribles narraciones de canibalismo y de padres comiéndose a sus hijos están registradas históricamente dentro de los relatos del asedio a Jerusalén.

Abominación desoladora

Jesús habló de otro desarrollo ominoso. “Por tanto, cuando veáis en el lugar santo la abominación desoladora de la que habló el profeta Daniel (el que lee, entienda) entonces los que estén en Judea, huyan a los montes. Mateo 24: 15-16.

Aproximadamente tres siglos y medio después de la profecía de Daniel (Daniel 11:31, 12:11), en 168 a. C., el ejército de Antíoco Epífanes entró en Jerusalén, masacró a muchos de sus habitantes y sacrificó cerdos en el altar del templo. Pero, ¿qué podría ser la abominación de la desolación a fines de los años 60? Según Josefo, los romanos, “sobre la quema de la casa santa, y de todos los edificios que la rodeaban, trajeron sus enseñas al templo y las colocaron contra su puerta oriental; y allí les ofrecieron sacrificios. . . “(Guerras, VI, vi, 1). Así que una vez más, se ofreció un sacrificio abominable en el sitio del templo, que de hecho yacía desolado a manos de estos soldados romanos. Esto es, que hicieron sacrificios a sus dioses paganos en el templo de Dios.

Lucas agrega que otro evento importante que conduciría a la desolación sería el cerco de Jerusalén por ejércitos. Los verdaderos Cristianos, los que escucharon las advertencias de Jesús, supieron que al empezar a acercarse las armadas, era el momento de huir antes que iniciara el sitio y el ataque contra Jerusalén. Muchos judíos que no creyeron en Cristo, sabían que Jerusalén era una ciudad con muchas reservas de comida, y en lugar de huir, se refugiaron en ella. Solo los Cristianos salieron de Jerusalén y salvaron la vida al hacerlo, por recomendación de Jesús.

Señales en los cielos

El relato de Lucas registra a Jesucristo diciendo:

“y habrá grandes terremotos, y en diferentes lugares hambres y pestilencias; y habrá terror y grandes señales en el cielo.” Lucas 21:11. “Entonces habrá señales en el sol, en la luna y en las estrellas, y en la tierra angustia de las gentes, confundidas a causa del bramido del mar y de las olas” (versículo 25).

En el 61, un fuerte terremoto golpeó a Frigia, en Asia Menor, causando gran destrucción. En el 62 o 63 un terremoto cerca del Monte Vesubio en Italia destruyó la mitad de la ciudad de Pompeya.

De 66 a 70, según Josefo, se manifestaron apariciones aterradoras en el cielo alrededor de Jerusalén: “Por lo tanto, había una estrella que se asemejaba a una espada, que estaba sobre la ciudad, y un cometa, que continuó un año entero. Así también, antes de la rebelión de los judíos, y antes de las conmociones que precedieron a la guerra, cuando la gente venía en grandes multitudes a la fiesta del pan sin levadura, el octavo día del mes Xanthicus, (Nisan) y al noveno hora de la noche, una luz tan grande brilló alrededor del altar y la casa santa, que parecía ser brillante incluso durante el día.” “Además de esto, unos días después de esa fiesta, el día veintiuno del mes Artemisio, (Jyar), apareció un fenómeno prodigioso e increíble; supongo que el relato de esto parecería ser una fábula, si no lo relataran los que lo vieron, y no fueron los sucesos que lo siguieron de una naturaleza tan considerable como para merecer tales señales; porque, antes de ponerse el sol, se veían carros y tropas de soldados con sus armaduras corriendo entre las nubes y rodeando las ciudades.” “Además, en esa fiesta que llamamos Pentecostés, ya que los sacerdotes iban por la noche al interior del tribunal del templo, como era su costumbre, para realizar sus ministerios sagrados, dijeron que, en primer lugar, se sentía un temblor, y oyeron un gran ruido, y después de eso oyeron el sonido de una gran multitud, que decía: “Vámonos de aquí” (Guerras, VI, v, 3).

Una gran tribulación

El relato de Mateo sobre las palabras proféticas de Jesucristo continúa: “porque habrá entonces gran tribulación, cual no la ha habido desde el principio del mundo hasta ahora, ni la habrá.” (Mateo 24:21). De hecho, la gran angustia y la tribulación llegaron a Jerusalén. A fines del verano del 70, el ejército de Tito rompió el muro restante que protegía a Jerusalén. El magnífico templo, completado solo siete años antes, se incendió cuando las máquinas de guerra de Tito golpearon la Ciudad Sagrada y la convirtieron en escombros. Entre 600,000 y un millón de hombres, mujeres y niños perecieron en el asedio y la destrucción de Jerusalén. Los supervivientes fueron tomados prisioneros, y muchos de ellos finalmente murieron como parte del entretenimiento de las multitudes en el circo romano de Cesárea.


Es interesante conocer lo que dijo Tito posterior a la muerte de aproximadamente 1 millón 110 mil personas durante el asedio a Jerusalén, aparte de las 97,000 personas capturadas y esclavizadas y el resto que huyeron, dispersando a toda la nación judía. Tito se negó a aceptar una corona de victoria decretada por el senado de Roma, ya que “no hay mérito en derrotar un pueblo abandonado por su propio Dios”. Recordemos las palabras de Jesús a las mujeres que lloraban cuando él caminaba a su muerte: Lucas 23:31 “Pero Jesús, vuelto hacia ellas, les dijo: Hijas de Jerusalén, no lloréis por mí, sino llorad por vosotras mismas y por vuestros hijos. Porque he aquí vendrán días en que dirán: Bienaventuradas las estériles, y los vientres que no concibieron, y los pechos que no criaron.Entonces comenzarán a decir a los montes: Caed sobre nosotros; y a los collados: Cubridnos. Porque si en el árbol verde hacen estas cosas, ¿en el seco, qué no se hará?”

Y recordemos lo que los judíos cegados por el enemigo, los miembros de la sinagoga de Satanás dijeron, sellando su suerte hacia esta terrible destrucción por su desobediencia y dureza de corazón: Mateo 27: 22-25 “Pilato les dijo: ¿Qué, pues, haré de Jesús, llamado el Cristo? Todos le dijeron: !!Sea crucificado! Y el gobernador les dijo: Pues ¿qué mal ha hecho? Pero ellos gritaban aún más, diciendo: !!Sea crucificado! Viendo Pilato que nada adelantaba, sino que se hacía más alboroto, tomó agua y se lavó las manos delante del pueblo, diciendo: Inocente soy yo de la sangre de este justo; allá vosotros. Y respondiendo todo el pueblo, dijo: Su sangre sea sobre nosotros, y sobre nuestros hijos.”


Con esto, los judíos incrédulos, los de la sinagoga de Satanás, sellaron el destino de Jerusalén y aceptaron las consecuencias del juicio sobre ellos.

Si las palabras de Jesús aplicaban a la destrucción y al juicio sobre Jerusalén…. ¿existe aún algún cumplimiento futuro?

Muchos eruditos reconocen la dualidad en la profecía bíblica, lo que significa que muchas profecías tienen un cumplimiento inicial así como también uno posterior. Jesús mismo aludió a este principio cuando citó la profecía de “la ‘abominación desoladora’, de la que habló el profeta Daniel” (Mateo 24:15). Los judíos de su tiempo comprendieron bien que Antíoco Epífanes había profanado el templo, cumpliendo esta profecía unos 200 años antes. Sin embargo, Jesús dejó en claro que esta profecía se cumpliría nuevamente. Los eventos de A.D. 66 a 70 son un anticipo de lo que aún debe suceder. Las décadas posteriores a la muerte de Cristo no precedieron inmediatamente al tiempo del fin. El plan de Dios para la humanidad todavía no estaba listo para completarse.

Algunas profecías pendientes de cumplirse

Jesucristo sabía que su iglesia tendría mucho trabajo que hacer: “Y será predicado este evangelio del reino en todo el mundo, para testimonio a todas las naciones; y entonces vendrá el fin.” Los apóstoles comenzarían ese trabajo. Cristo dijo: “pero recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo, y me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria, y hasta lo último de la tierra.” (Hechos 1: 8) Se escribirían muchos más libros de la Biblia, que comprenden lo que llamamos el Nuevo Testamento. Mucha más gente escucharía el evangelio del Reino de Dios, que Jesucristo enseñó. Entonces, y solo entonces, cuando sea el momento indicado en el gran plan de Dios, enviará a su Hijo en poder y gloria para establecer el Reino de Dios en la tierra. Cientos de versículos en toda la Biblia proclaman esa increíble verdad. “El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán”, dijo Jesús (Mateo 24:35). Cada palabra de la profecía de Jesucristo finalmente se cumplirá.
¿Cuándo se cumplirán las profecías? Solo Dios conoce el momento exacto de estos eventos. “Pero de ese día y hora nadie sabe, ni siquiera los ángeles del cielo, sino solo mi Padre” (versículo 36). La venida de Cristo y el final tomarán a la mayor parte del mundo por sorpresa.

Las profecías de Jesucristo, sin embargo, no están limitadas al Medio Oriente. Las condiciones que describió afectarán virtualmente a toda la humanidad. “El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán. Pero del día y la hora nadie sabe, ni aun los ángeles de los cielos, sino sólo mi Padre. Mas como en los días de Noé, así será la venida del Hijo del Hombre. Porque como en los días antes del diluvio estaban comiendo y bebiendo, casándose y dando en casamiento, hasta el día en que Noé entró en el arca, y no entendieron hasta que vino el diluvio y se los llevó a todos, así será también la venida del Hijo del Hombre” ( Mateo 24: 35-39).

En los días de Noé todos, excepto la familia inmediata del patriarca, continuaron con su vida como de costumbre. Mientras Noé trabajaba duro, los que lo rodeaban comieron, bebieron, se casaron y generalmente hicieron lo que quisieron, hasta que llegaron las lluvias. El apóstol Pedro, mientras esperaba su propia ejecución por proclamar las buenas nuevas del regreso de Cristo, escribió sobre personas que perderían fe y ridiculizarían la certeza de ese evento venidero. “sabiendo primero esto, que en los postreros días vendrán burladores, andando según sus propias concupiscencias, y diciendo: ¿Dónde está la promesa de su advenimiento? Porque desde el día en que los padres durmieron, todas las cosas permanecen así como desde el principio de la creación.” (2 Pedro 3: 3-4). Pedro advirtió a los cristianos que no permitieran que se oscurecieran sus esperanzas y oraciones por el regreso de Cristo (compárese con Mateo 24: 48-51).

Jesús nos amonestó a permanecer vigilantes y espiritualmente listos. “Velad pues, porque no sabéis a qué hora viene vuestro Señor”, advirtió (versículo 42). Él nos aconseja que estemos ocupados haciendo su trabajo. “¿Quién es, pues, el siervo fiel y prudente, al cual puso su señor sobre su casa para que les dé el alimento a tiempo?Bienaventurado aquel siervo al cual, cuando su señor venga, le halle haciendo así.”(versículos 45-46). ¿Porqué es tan importante es que centremos nuestra atención en vivir como Dios quiere que vivamos, haciendo el trabajo que Dios quiere que hagamos, y no en estar perdiendo tiempo tratando de adivinar su venida? Para aquellos ocupados haciendo el trabajo de Dios, Él promete que sus esfuerzos serán recompensados. “De cierto os digo que sobre todos sus bienes le pondrá.” (versículo 47).

Nuestros comentarios personales:

Algunas personas nos han escrito pidiendo que aclaremos un poco más lo que pensamos de este tema. Como una gran mayoría (porque la intepretación actual está muy alineada con el futurismo, ya sea rapto pre o post tribulación, todos están esperando al anticristo, la reconstrucción del templo, la tribulación etc hasta dentro de un futuro) las personas tienen dificultad para soltar conceptos que llevan años escuchando de sus más famosos maestros. Incluso en estos temas, grandes predicadores no se ponen de acuerdo. Nuestro afán de investigar ha sido porque hemos notado que algo no cuadra con las doctrinas futuristas, porque hay mucho engaño en ellas, y por otro lado no se está estudiando el contexto histórico, la gente lee la Biblia con una interpretación ya metida en el disco duro de su mente por un predicador, que la tomó de un maestro de la iglesia… quien no necesariamente pudiera estar entendiendo las cosas correctamente… ya hemos mencionado sobre Agustín de Hipona y muchas cosas que dijo en las que no estamos de acuerdo… y no importa que haya sido un gran doctor de la iglesia… hicieron doctora de la iglesia católica por ejemplo a Teresa de Avila, y ya hemos expuesto que ella fue otra de las engañadas por experiencias místicas provenientes del enemigo… por más maestro que alguien haya sido, era humano y podía haberse equivocado, y si algo no nos suena, solemos investigarlo hasta quedar tranquilos que realmente estamos entendiendo la Biblia como debe de ser.

En general, estamos de acuerdo con el punto de vista del artículo traducido arriba, con las siguientes notas o explicaciones adicionales:

1.- Tomando lo que la Biblia dice literalmente, no creemos en “EL anticristo” como una sola personaa venir en un futuro o una sola persona que vivió en el pasado. Creemos que han habido MUCHOS anticristos en el pasado, en el presente y seguro los habrá en el futuro. Nimrod fue un anticristo del tiempo antiguo. Nerón fue otro anticristo que mató de manera cruel a millones de personas, entre ellos Cristianos y mató hasta su propia madre. Hitler fue otro anticristo. El papado también es un sistema del anticristo y sus representantes, los papas, también. Los maestros nuevaeristas que andan engañando a millones con sus temas del yoga, la ascensión, canalizando seres de luz-ifer, los yoguis… son anticristos. Aleister Crowley él mismo se hizo llamar “la bestia 666”. A nivel macro o a nivel micro, un anticristo es quien niega a Jesucristo, le quita divinidad, dice que no vino en la carne, predica falsas doctrinas sobre Jesús o sobre Dios, ataca la Biblia o la tuerce, escucha a espíritus familiares y adivinos, y termina bajo el control y manipulación del enemigo. Muy curiosamente, todos estos anticristos como Nerón, como Hitler, tienen historia comprobada de desbalances psicológicos graves y psicopatía, tienen antecedentes de ocultismo o paganismo, de hechicería, de idolatría… esto comprueba lo que hemos señalado, que cuando una persona se deja engañar y por su codicia y hambre de poder se pasa al lado del enemigo, se convierte en un canal de Satanás, y adquiere por simbiosis todas esas cuestiones de desbalance mental, diferentes personalidades, gusto por la violencia, gusto por matar, falta de compasión, narcisismo, etc… que lo vemos en diferentes niveles en los gobernantes y políticos actuales. Es el espíritu de Satanás que vive en estas personas que los convierte en sucursales de él mismo.

2.- A nivel de la restauración de Israel, consideramos que nuestro Creador ya no está trabajando por nación sino a nivel personal, en base a quién acepta a su Hijo Jesucristo o no. Incluso con el caso de los judíos, desde el inicio, aquellos que desobedecían aún siendo judíos eran rechazados por nuestro Creador y perdían su bendición. Nuestro Creador ha sido siempre de remanentes, y actualmente está abriendo los ojos a un remanente global. Abrirá los ojos a la verdad de un remanente de judíos, a un remanente de nuevaeristas, a un remanente de católicos, a un remanente de budistas, a un remanente de islamistas, a un remanente de ateos… a lo que nos referimos es que la condición para ser hijos de Dios está en la aceptación a Jesucristo y en seguirlo. Esto quiere decir que mientras Israel como nación NO acepte a Jesús, NO es salva.

Que si el Padre planea algún evento para abrir los ojos de más judíos y llevarlos a la verdad, es algo que solo el Padre sabe, pero lo que nos consta como ex-nuevaeristas o ex-católicos es que a nosotros nos sacaron de un sistema del enemigo, nos abrieron los ojos porque nosotros también pusimos de nuestra parte en querer salir de engaños y encontrar al Creador, pues le amamos. Fue más el amor al Creador y a la verdad, que quedarnos en el engaño solo para satisfacer egos, o afán de poder, o hacer lo que todos los demás hacen. Aún si se llegara a reconstruir un templo y comenzaran de nuevo a hacer sacrificios en él, o lo que suceda políticamente con Israel no es relevante, porque insistimos que mientras Israel NO esté en Cristo, no es salvo y no tiene ninguna consideración especial ante Dios, y va a ser engañado y juzgado mientras siga en su ceguera. Las epístolas de Pablo indican de una ceguera temporal… la verdad es que nada nos haría más felices que muchos judíos abrieran los ojos y recibieran a Cristo. Muy por el contrario de lo que se nos ha acusado, ni somos sionistas o defensores de judíos solo porque sí, pero tampoco somos antisemitas y odiamos a toda una etnia de manera patológica y dejando de reconocer que los primeros Cristianos fueron judíos, y que sin todos esos judíos listados en el Antiguo Testamento que sí siguieron a Jesús no hubiera sido sentada la base para el Cristianismo del que formamos parte actualmente. Ni justificamos a los judíos solo por ser judíos, porque actualmente siguen cegados, ni los atacamos parejo sin reconocimiento a su participación en la historia de la redención de la humanidad.

3.- Hemos aprendido que realmente lo sucedido en el año 70 con la destrucción de Jerusalén fue un juicio muy grande por su necedad y cerradez. El sitio de Jerusalén y sus relatos de canibalismo, de muerte, de sangre… dejan claro que lo que les vino encima fue gravísimo y de las peores catástrofes del tiempo antiguo. Lo que pensamos es que estos juicios tienden a repetirse en la historia. Lo vimos con el mundo antiguo con el diluvio, lo vimos con Sodoma y Gomorra, lo vimos con Jerusalén en el año 70. La sociedad actual se acerca peligrosamente al punto de repetir juicios, porque sus acciones se están pareciendo a las que provocaron juicios en el pasado: una sociedad enferma, pagana, supersticiosa, idólatra, sin temor a Dios. Sabemos que siempre un remanente fue protegido, lo cual debe darnos paz al saber que si estamos en el Señor, podremos huir de tales juicios, tal como Noé tuvo el arca, como Lot huyó de Sodoma, como los Cristianos huyeron de Israel antes de que fuese destruído en base a lo que Cristo les recomendó, de huir a las montañas cuando vieran que el sitio de Jerusalén se iniciaba.
4.- La apostasía, los falsos maestros, los rumores de guerra, todo esto lo vemos en cierta forma reflejado actualmente. Más y más engaños en todo tipo de colores y sabores, todo tipo de estrategias de las élites al poder, y más agendas para regresar a la gente bajo el control del catolicismo. Esto es un hecho, por ello muchas cosas de las antiguas profecías se aplican actualmente, porque finalmente, el enemigo no cambia en su modus operandi, y nuestro Padre tampoco cambia.

Efectivamente hay cosas que ya sucedieron, y es muy posible que lo que muchos ahora están usando para aplicarlo hasta el futuro, en realidad le correspondía al pasado. Pero es cierto que la Biblia es un libro escrito por Dios y que muestra ciclos donde se ha repetido el mismo patrón.

Hay profecías en el futuro por cumplirse y la que todos los Cristianos estamos de acuerdo es en esperar el regreso de nuestro Señor, ya sea que nos toque verlo mientras estemos vivos, o que nos reunamos primero con él en espíritu al morir. Tenemos mucho, muchísimo trabajo difundiendo el Evangelio y ayudando a otros a abrir los ojos. Eso debe mantenernos ocupados de tal modo de no caer en pérdidas de tiempo con videos inútiles que fijan fechas, hablan del fin del mundo mañana a las 11 am, se la pasan discutiendo quien es el anticristo o se preparan vendiendo comida para la gran tribulación. El enemigo quiere que pierdas el tiempo y te distraigas. ¡No caigas en su juego!

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