¿Qué es el Pecado?

¿Qué es el Pecado?

Una parte esencial dentro de la comprensión de la forma como nuestro Creador maneja su creación, es la parte moral de la misma, es decir, la distinción entre lo que es bueno y lo que es malo, lo cual precisamente la nueva era y otras filosofías se han encargado de confundir. La ley moral, o el concepto de discernir entre lo bueno y lo malo es parte elemental dentro de la vida de un humano, y constituye el reto primordial que enfrentará en ésta vida antes de ser juzgado por el Padre y Creador del universo.

Tal como en las familias, los padres ponen reglas basadas en lo que es bueno o malo, y en realidad cuando los hijos las desobedecen, los que obtienen una consecuencia negativa son ellos mismos, la creación maravillosa de nuestro Padre Celestial se rige como una enorme familia y con una serie de reglas importantes que deben seguirse para garantizar el bienestar, el buen funcionamiento y la armonía de su creación. No podemos entender una escuela, una comunidad, una ciudad sin reglas y especificaciones a seguir. Tampoco podemos entender un universo en caos y sin reglas.

El pecado, pese a que es una palabra muy atacada en nuestros días, sobre todo por el nuevaerismo que dice que no hay nada “bueno ni malo” o las religiones y doctrinas orientales que dicen que todo “es parte de saldar el karma y de aprender”, es una palabra esencial, la cual debemos entender y no asignar significados que no tiene, pero tampoco minimizarla y restar importancia a los efectos que el pecado tiene en nuestras vidas. Intentaremos definir una serie de factores que consideramos básicos para comprender el tema de la moralidad humana y el pecado, basados en nuestra comprensión de la Palabra de Dios.

¿Qué es un pecado?

Un pecado es una infracción o desobediencia a las indicaciones de nuestro Creador, que obviamente genera una consecuencia negativa ya sea a nuestra relación con los demás, con nuestro Creador o hasta con nosotros mismos. El pecado nos separa de Dios. Se dice que el pecado ofende a Dios, y efectivamente, lo ofende porque nos ama y desea lo mejor para nosotros, pero el pecado nos impacta directamente y eso es algo que muchas veces olvidamos, pensando que unilateralmente hemos fallado a Dios, cuando en realidad no estamos fallando a nosotros mismos también, y que la resultante desconexión con Dios es algo que nos afecta y que es la diferencia entre vida y muerte eterna.

Analicemos algunos ejemplos mundanos: una chica que quiere bajar de peso por recomendación de salud, visita una pastelería y se compra un pastel relleno de chocolate. Ella misma dice que comerse el pastel ha sido un “pecadillo”. Lo dice porque sabe que aunque su cuerpo necesita bajar de peso para estar más saludable, y aunque ella misma desea bajar, el impulso de comer el pastel ha prevalecido y las consecuencias son para ella, en su cuerpo, en el incremento de la glucosa en su sangre, en subir varios gramos como consecuencia. La chica sabe que hace mal, que daña a su cuerpo, que ella misma no quisiera hacerlo…. y decide hacerlo de todos modos porque no pudo vencer la tentación.

Hablando de tentaciones y usando este ejemplo, es como si Satanás le pusiera tienda tras tienda de pasteles a la chica que necesita bajar de peso. La chica será tentada, pero siempre tiene la decisión de entrar a comprar o pasar de largo. La chica no nació con una inclinación inevitable por comer pastel, ni con una condición física que le exige comer azúcar o se muere. La decisión final de comer o no comer el pastel es de su libre albedrío, y los beneficios de resistir a la tentación son para ella.

A nivel de tentación, todos somos tentados, y es algo que no se puede evitar. El enemigo buscará cualquier debilidad que tengamos para tentarnos. Ser tentado no es pecado, el pecado es actuar en consecuencia a la tentación para romper una ley de Dios y desobedecerlo. Jesús fue humano como nosotros, tentado como nosotros, la diferencia es que él NO pecó.

¿El pecado es nuestra condición natural como humanos?

Pese a que muchas doctrinas que emanan del gnosticismo y que se colaron al Catolicismo y al Cristianismo a través de Agustín de Hipona ( teólogo católico principal promotor del pecado original y la total depravación del humano ) dicen que el humano nace maligno, pecador, depravado, incapaz de hacer lo bueno, las Escrituras nos prueban una y otra vez que nuestro Padre Celestial nos creó a su imagen y con la capacidad de obedecer y hacer lo correcto, con una ley moral incluso en nuestros corazones. El pecado es una desviación de lo que es natural. Lo natural es amar a Dios, lo natural es amar a los demás. Lo natural es la tranquilidad, el respeto, el cariño, lo justo. Podemos ver en películas que el tema siempre tiende a ser que el bueno gana sobre el malo e injusto. En otros artículos que dejaremos referenciados al final como entradas sugeridas abajo, hemos indicado que bebés de pocos meses tienden a identificarse y aliarse con el personaje o figurita que hacía lo bueno, antes que con el que hacía algo malo. Ese afán de justicia y de hacer lo correcto es innegable incluso con aquellas personas que se dicen ateas o que no creen en Dios, ya que ellos mismos no excusan el asesinato, el robo, la violación… la ley moral está en sus corazones y saben lo que es correcto y lo que es incorrecto.

“¿Pecado original? ¡pero si acabo de llegar! ¿Qué carambas hice?”

El pecado NO es una condición natural del humano ni se nace con ella. Busca en los ojos del siguiente bebecito que te encuentres a ver si ves una pizca de maldad o de pecado. Nacemos inocentes, pero el nacer en un mundo desconectado de nuestro Creador y bajo el control de enemigo, nos va llevando a pecar, a hacer lo que no es natural, y eso nos va endureciendo el corazón y convirtiendo en hijos de la desobediencia, en hijos de Satanás, actuando a su semejanza.

El excusar el pecado bajo la idea de que así nacemos y que el humano es depravado (doctrinas que tienen tanto en el catolicismo como en el calvinismo la misma raíz, a través de las enseñanzas de Agustín de Hipona, quien buscaba justificar su lujuria diciendo que “así nació” ) es una doctrina muy peligrosa, ya que elimina la responsabilidad que cada uno tenemos de nuestras decisiones. Como humanos, siempre buscamos a quién echarle la culpa… lo vemos desde el Génesis cuando Adán culpó a Eva, Eva a la serpiente… siempre tendemos, como los niños, a trasladar nuestra culpa a los demás.

Volviendo al ejemplo de la chica a dieta… si el Padre Creador le hubiera puesto una necesidad irresistible al chocolate desde que nació, algo intolerable, que no le queda de otra más que comer chocolate… ella tendría la excusa perfecta para que cuando se le cuestione porqué no puede dejar de comer lo que le hace daño, ella diga: “así nací”. Dios no puede pedirnos algo que NO podemos hacer porque así nacimos. No nos puede pedir que dejemos de pecar si nacemos con esa inclinación inevitable. Y pese a que el Padre nos pide que no pequemos, sabe lo difícil que es nacer en este mundo alejados de Dios, inmersos en el sistema del enemigo, y sabiendo que todos pecaríamos tarde o temprano, por lo que mandó a su hijo a pagar por nuestros pecados.

Desafortunadamente el tema de la naturaleza pecadora del hombre se ha permeado mucho en el Cristianismo, al grado que hay gente Cristiana que se enoja muchísimo si uno se atreve a decir que no nacimos pecadores. El calvinismo ha dejado secuelas en muchas personas que son Cristianos sinceros, pero como hemos explicado, esta doctrina le da una excusa perfecta al pecado y aparte proviene de hombres y no de las Escrituras. Te recomendamos leer más del tema en éste material de descarga.

 ¿Como se compara el pago del pecado al sistema judicial?

Tal como en una familia, cuando se rompe una regla hay consecuencias y castigos, la paga o castigo del pecado es la muerte. Desobedecer al Creador es grave, no porque él sea un tirano que tenemos que hacer lo que diga y darle gusto o nos manda al infierno, sino porque cada vez que desobedecemos, ponemos en riesgo nuestra relación con él, que es la que nos da la vida eterna, ponemos en riesgo y lastimamos a nuestros hermanos e incluso a nosotros mismos.

Tal como en una ciudad, conducir en exceso de velocidad o ebrio puede tener consecuencias mortales y por tanto se establecen penalidades, del mismo modo hay penalidades establecidas en la creación por las cuales aquellos que desobedecen al Creador, quien es la máxima autoridad en el universo, deben entonces quedar a merced de una penalidad. Un niño que reprueba constantemente no puede escapar el castigo de los padres. Un hombre que se pasó un semáforo en rojo será multado. Una chica a dieta que se come el pastel subirá de peso y no solamente será regañada por su doctor, sino que ella misma se sentirá mal físicamente si no baja de peso y se da cuenta que al subir las escaleras se queda sin aire.

Muchas personas apelan a la ley de causa y efecto en relación al pecado: dicen que si haces el mal, se te regresa el mal. El problema es la subjetividad de lo que el humano considera que es bueno o malo, ya que en éstos tiempos y gracias al nuevaerismo, al postmodernismo y a las doctrinas orientales, ahora llaman a lo malo, bueno, a lo bueno, malo o simplemente… “todo es una experiencia para aprender”.

Si queremos evitar el pecado… ¿cómo sabemos qué es pecado entonces, en qué nos basamos?

 ¿Cómo saber lo que es pecado?

Tu abuelita se enoja contigo y te dice que te vas a ir al infierno por no rezar el rosario todos los días…. los mormones dicen que es pecado tomar café. Los gnósticos dicen que el pecado entra cuando tienes sexo, incluso con tu esposo o esposa bajo un matrimonio legítimo. La verdad es que nada de lo que diga la gente importa, ya que lo único que importa es lo que diga tu máxima autoridad: tu Creador.

Muchas personas nos condenan por decir que es necesario leer y estudiar una y otra vez la Biblia, pensando que es fanatismo, pensando que la Biblia según ellos “fue escrita por humanos, es falible, no es la Palabra de Dios, está alterada” etc. Sin embargo, para nosotros la Biblia es el manual de referencia que nuestro Creador ha dejado para conocer su voluntad. Si incluso alguien que nunca ha leído la Biblia sabe que robar es malo, pues lleva la ley moral en su corazón, ¡cuanto más entenderá a su Creador y las razones de todas las leyes cuando lea su Palabra!

Nuestro Creador ha dejado especificado en su Palabra qué es pecado y qué no lo es. El gran problema es que las personas tienden a buscar interpretaciones que les convienen para no tener que enfrentar su responsabilidad… tal como el caso de Agustin de Hipona diciendo que nacemos pecadores y que por eso él era tan lujurioso. La importancia de estudiar la Biblia por ti mismo es muy grande, y estudiar versiones más confiables como la King James y la Reina Valera… y ya si tienes dudas entonces ya revisar lo que dicen pastores o estudiosos del tema, pero siempre debes privilegiar la guía del Espíritu Santo sobre las doctrinas de humanos. Cuando tengas dudas de un tema, estudia todos los ángulos, ora y pide discernimiento y toma tu tiempo (pueden tomar meses hasta que llegues a una conclusión satisfactoria sobre un tema) hasta que sientas tranquilidad con la forma como has interpretado la enseñanza de la Biblia.

A nivel de lo que Dios aprueba o no, le agrada o no, la Biblia es muy clara sobre lo que Dios considera pecado. Desde los 10 mandamientos hasta muchos otros pasajes bíblicos detallando lo que Dios abomina y quiénes no entran al cielo, podemos tener referencias muy claras de lo que se considera pecado o que va contra naturaleza. Ya teniendo también la ley moral dentro de nosotros, no debe resultar sorpresa por ejemplo que los fornicarios no entren al reino de los Cielos, ni los adúlteros, ni los ladrones, ni los hechiceros, ni los idólatras… todos esos pecados tienen consecuencias MUY obvias para las personas y rompen ya sea la relación con el verdadero Creador (por ejemplo en la idolatría veneran ídolos, santos, al papa o a la virgen… y del verdadero Creador ni en cuenta) o rompen la relación con los demás (los adúlteros lastiman a sus familias) o rompen tu propio bienestar (los borrachos terminan enfermos, sin trabajo etc).

 Tipos de Pecado

Otro error que el Cristianismo actual comete es meter todos los pecados en una misma bolsa, cuando la Palabra de Dios ha demostrado muchas veces que nuestro Padre, como el ser justo que es, no considera todo pecado como igual.

Analicemos esto con el ejemplo de una familia. Para un padre, no es lo mismo que un hijo haga algo por desconocimiento, a que lo haga sabiendo lo que hace. No es el mismo castigo o actitud la que se tiene por el niño que no sabía que no podía agarrar la laptop de su papá, que el niño que ya es mayorcito y ya se le había dicho que no la tocara. Muchos de nosotros antes de venir a Cristo cometimos pecados muy graves bajo engaño, pensando que realmente estábamos conectando con seres de luz, ángeles del Padre, sirviendo una misión. Es por esto que ésta comunidad trata con paciencia y compasión a los nuevaeristas y trata de distinguir quiénes solo están engañados y programados incluso desde la infancia, y quienes ya han tomado una decisión consciente de ir contra su Creador.

Muchos de nosotros no entendíamos la gravedad de lo que hacíamos, otros criados en el Catolicismo no sabían que estaban en idolatría, etc. Es importante aclarar que la consecuencia de caer en pecado sigue aplicando, pero que obtenemos más gracia y paciencia de nuestro Creador cuando fueron errores de juicio y falta de información y no de manera deliberada. Tal como un niñito que mete sus dedos al enchufe porque no sabía, de todos modos recibe la descarga eléctrica, nosotros recibimos las consecuencias de nuestros errores, pero la actitud del Padre no va a ser la misma. Un padre que nota que su hijo se dio una descarga eléctrica por novatada no va a castigarlo sino a reprenderlo, indicarle lo que hizo mal, exigirle que no lo vuelva a hacer y por lo general, la simple experiencia queda como algo que será suficiente para que el hijo no lo vuelva a hacer. Y el pecado por desconocimiento también queda cubierto cuando la persona llega a Jesucristo. Tal vez muchos buscamos a Dios en el lugar equivocado y nos llevamos muchas lecciones valiosas que el Padre permite hasta cierto punto para despertarnos a entender por nosotros mismos, y no para que nos hayamos sentido forzados sin haber estado convencidos.

La Palabra de Dios nos advierte por ejemplo de estar en contacto con adivinos y brujos, porque son engaños y pueden llevarnos a un camino de programación mental, tirar el dinero a la basura en lecturas, y aparte creernos cosas que eran puras mentiras…pero nosotros ignoramos la advertencia, usamos nuestro libre albedrío… pagamos lecturas psíquicas, regresiones, sesiones de hipnosis… y ya sea que nos dicen que en una vida pasada (que nunca ocurrió) nos violaron y ya con eso nos traumamos, o dicen le dicen a una chica que fulano de tal es su alma gemela (un tipo casado de la oficina, con el cual la chica se embarca en tórrido affair, que termina en que su supuesta alma gemela, al saber que la chica está embarazada, le propone un aborto y la amenaza si le dice algo a la esposa)… los espíritus familiares pegados a los psíquicos su único objetivo es llevarte a pecar… y lo logran con tremenda facilidad, por lo cual el Padre advierte en su Palabra que simplemente…. ¡NUNCA DEBEMOS CONSULTARLOS! no importa si es a la bruja Panchita la de la limpia de huevo, el shaman ayahuasquero de Perú, la hipnosis regresiva de Calogero, el reiki crístico del ángel de la eterna presencia, la iglesia cristiana que te profetisa sobre tu vida o la lectura de akáshicos del centro de desarrollo espiritual de los maestros ascendidos de Timbuctú.

¿Cuando ya soy Cristiano, puedo seguir pecando?

Otra desviación que se ha permeado en el Cristianismo es la corriente que en inglés denominan como “easy believerism” que traducido al Español quiere decir: “creencia sencilla”. Lo que esta doctrina dice es que como Jesucristo ya pagó por todos tus pecados pasados presentes y futuros en la cruz, entonces cuando Dios te ve a ti, ve a Jesucristo en tu lugar, y por tanto, hagas lo que hagas, eres salvo. Esto es una mala comprensión de lo que dice la Palabra de Dios.

Para entender exactamente lo que Jesús hizo, tomemos un ejemplo cotidiano. Supongamos que te robaste de una joyería un reloj muy caro, la cámara de seguridad te filmó y te detuvieron. Estás en pleno juicio por un error que efectivamente cometiste, y peor, bien sabías que robar es malo. El juez pasa sentencia, y es una multa impagable o 5 años de prisión si no pagas. En el momento de ejecutar la sentencia, tu mejor amigo llega y le dice al juez: “yo pago por él, déjelo libre”. Simplemente tu amigo ha pagado por ti. El juez ve a tu amigo como intachable y aparte muy noble y generoso. La ley fue satisfecha, y la multa es pagada, ¡pero eso no implica que te vas a ir a volver a robar otro reloj tan pronto sales de la corte!

¿Crees que porque tu amigo pagó la multa, el juez dirá: todo lo que hagas ya queda pagado, presente pasado y futuro? imagina decirle eso a los delincuentes. Puedes ir a robar, a matar, a extorsionar, porque ya está todo pagado por tu amigo. Eso no es lo que la Palabra de Dios quiere que entiendas. La Palabra de Dios pide ARREPENTIMIENTO y CREER EN JESUCRISTO. Arrepentirse es dejar de hacer aquello que veníamos haciendo antes, dejar el pecado, dejar aquello que nos aleja de Dios. Hay mucha gente muy comodina que dice: “yo ya puse todo en Cristo, él me imputó en su sacrificio su justicia, ahora ya es mía su santidad, por tanto yo ya no tengo que hacer nada más que creer en él”. Te van a citar la Biblia diciendo: “Si digo que no soy pecador, miento”. El problema es que ahora han tomado eso como excusa para seguir pecando y creen que solamente creer en Jesús los libra. Los demonios creen en Cristo también, Satanás cree en Cristo y eso no los salva. Los nuevaeristas creen en el “maestro Jesús”. Las religiones orientales dicen que Jesucristo era un “maestro iluminado” pero no el hijo de Dios. Uno puede decir creer en muchas cosas, pero pueden estar erradas. Además, uno puede decir creer y no demostrarlo. Una fe sin demostración de arrepentimiento sincero está muerta.

Cuando la Palabra de Dios dice que somos salvos por fe y que no fue por nuestras obras, dice que no había nada que nosotros hubiéramos podido hacer para salvarnos, pero eso no quiere decir que solo tengas fe y ya no hagas nada, sigas en pecado y que estás disculpado de no obedecer a Dios. Volviendo al ejemplo del robo del reloj, no había nada que podías hacer tú para pagar la multa… tus ahorros no te daban, no podías ponerte a trabajar para ganar el dinero, no podías congraciarte de otros modos con el juez… por simple gracia del juez aceptó que tu amigo pagara por ti. Sin embargo por sentido común, yo creo que tanto el juez como tu amigo están esperando que no vuelvas a hacer nada que te regrese a la corte, ¿no crees? ¿un amigo estaría pagando una y otra vez la multa si ve que su amigo sigue robando cada semana? esto querría decir que NO hubo arrepentimiento del ladrón, y si el Padre NO TE VE ARREPENTIDO y que realmente no vuelvas como el perro al vómito, no puede perdonarte. Una persona que se disculpa sin estar arrepentida, su disculpa no vale. Un marido que se disculpa por adulterar, y a la semana siguiente ya salió con la secretaria, no está arrepentido.

Hebreos 10:26-31

Advertencia al que peca deliberadamente

26 Porque si pecáremos voluntariamente después de haber recibido el conocimiento de la verdad, ya no queda más sacrificio por los pecados, 27 sino una horrenda expectación de juicio, y de hervor de fuego que ha de devorar a los adversarios. 28 El que viola la ley de Moisés, por el testimonio de dos o de tres testigos muere irremisiblemente. 29 ¿Cuánto mayor castigo pensáis que merecerá el que pisoteare al Hijo de Dios, y tuviere por inmunda la sangre del pacto en la cual fue santificado, e hiciere afrenta al Espíritu de gracia? 30 Pues conocemos al que dijo: Mía es la venganza, yo daré el pago, dice el Señor. Y otra vez: El Señor juzgará a su pueblo. 31 !!Horrenda cosa es caer en manos del Dios vivo!

¿Ahora entiendes la gravedad de decir que nacemos pecadores y no podemos evitar pecar? En este caso no se está pidiendo una perfección, porque solo Dios es perfecto. Pero si se llegara a resbalar y caer en un pecado deliberado, es urgente buscar misericordia y pedir perdón ante Dios de inmediato y asegurarse de no volver a caer. Ejemplos de este caso los vemos en el rey David y su adulterio y asesinato, el miedo y las súplicas que hizo para que Dios no quitara su espíritu de él, y las severas consecuencias que tuvo por sus pecados.

Lamentablemente, muchos falsos pastores como Todd Bentley, han abusado de lo que ellos entienden es la gracia de Dios para justificar sus pecados.

Para empezar, se adhieren a la creencia de que dejar de pecar y obedecer a Dios es IMPOSIBLE, porque nacemos ya todos pecadores. Ya con esa mala teología dentro, usa el ejemplo de David y su adulterio con Betsabé para justificar sus pecados.

La familia original de Bentley

Jessa, la amante y ahora esposa de Bentley

 

Bentley con falsos ojos llorosos y su nueva esposa Jessa con una sonrisita y una frasesita como diciendo “ups, estuvo mal que me involucré con un hombre casado” justifican el adulterio que vivieron, destrozando la familia de Bentley y dejando a sus hijos sin un padre, y lo excusan con el ejemplo del rey David y Betsabé… según ellos tienen que cargar con ciertas consecuencias, pero son salvos. La verdad es que por lo que se ve, no hay ningún tipo de arrepentimiento, ni pena, ni miedo por haber pecado en ellos.

Ya todos sabemos que Todd Bentley es un falso Cristiano, que él mismo dijo estar poseído por demonios, su nueva esposa hace manifestaciones de kundalini en la iglesia y las enseñanzas de ambos dejan muy en claro que están controlados por el enemigo.

En este video vemos a Jessa “profetisar” en su congregación haciendo extraños siseos cuando habla como una serpiente, contando de un sueño con un falso pastor difunto donde “unos elefantes” le dijeron a Jessa sobre el reavivamiento que llega a las iglesias próximamente… si claro… elefantes hablando sobre reavivamiento…. la manifestación kundalini empieza en el minuto 2:59.

Conclusiones

Entender qué es el pecado como la ley moral de Dios, qué constituye pecado y cómo debemos actuar para evitarlo es de vital importancia. Debes tener mucho cuidado si te quieren vender la idea de que nuestro Creador nos ha dado un pase libre para pecar a través de Jesucristo. Como leemos en Hebreos 10:26, es muy grave burlarse de la gracia otorgada por Dios, y más burlarse y no darle importancia al sacrificio de Jesucristo, faltando al respeto a lo que hizo por ti.  Si volvemos al ejemplo del ladrón, ¿crees que sería respetuoso para tu amigo que después de que pagó por ti, volvieras a robar?  Decir que NO podemos seguir la ley moral de Dios, que NO podemos obedecerlo es una doctrina que va a mandar a muchos al infierno, porque van a morir en pecado sin arrepentirse, porque no saben lo que es un verdadero arrepentimiento.

Hemos visto más arrepentimiento sincero en esta comunidad de ex-nuevaeristas que tocamos fondo y que sentimos el peso de haber pecado y que realmente nos dimos cuenta de la gravedad, y estamos tan agradecidos con nuestro Redentor por salvarnos del infierno, que en ciertas personas que se dicen Cristianos y que no quieren mover ni un centímetro de su zona de comodidad ni demostrar su fe con obras y con arrepentimiento.

Si tu te ibas a caer en un pozo de cocodrilos por desobediente, que te dijo tu papá que no pasaras por allí, y tu padre se lanza, te saca intacto pero sale él sangrando y todo mordido y lastimado por los cocodrilos… ¿vas a seguir desobedeciéndolo?

La Palabra de Dios es clara al respecto de seguir pecando cuando ya se nos ha extendido la gracia del perdón:

Juan 8

8  y Jesús se fue al monte de los Olivos.

2 Y por la mañana volvió al templo, y todo el pueblo vino a él; y sentado él, les enseñaba.

3 Entonces los escribas y los fariseos le trajeron una mujer sorprendida en adulterio; y poniéndola en medio,

4 le dijeron: Maestro, esta mujer ha sido sorprendida en el acto mismo de adulterio.

5 Y en la ley nos mandó Moisés apedrear a tales mujeres. Tú, pues, ¿qué dices?

6 Mas esto decían tentándole, para poder acusarle. Pero Jesús, inclinado hacia el suelo, escribía en tierra con el dedo.

7 Y como insistieran en preguntarle, se enderezó y les dijo: El que de vosotros esté sin pecado sea el primero en arrojar la piedra contra ella.

8 E inclinándose de nuevo hacia el suelo, siguió escribiendo en tierra.

9 Pero ellos, al oír esto, acusados por su conciencia, salían uno a uno, comenzando desde los más viejos hasta los postreros; y quedó solo Jesús, y la mujer que estaba en medio.

10 Enderezándose Jesús, y no viendo a nadie sino a la mujer, le dijo: Mujer, ¿dónde están los que te acusaban? ¿Ninguno te condenó?

11 Ella dijo: Ninguno, Señor.

Entonces Jesús le dijo: Ni yo te condeno; vete, y no peques más.