Testimonio de Yoanna : Linaje, Narcisismo, Relaciones Orquestadas

Testimonio de Yoanna : Linaje, Narcisismo, Relaciones Orquestadas

Que alegría, y que gran ayuda, que es para mí poder compartir con ustedes mi experiencia en mi reconexión con Dios Padre y mi escape de la nueva era y de una relación  narcisista. Soy madre de una adolescente y luego de mucho sufrimiento he abierto por fin los ojos gracias a su misericordia. Él me envió señales muchas veces a lo largo de mi vida y yo enceguecida por la sed del conocimiento no quise escucharle.

Mi proceso de sanación comenzó hace dos meses aproximadamente. Buscaba información sobre el nuevo orden mundial y caí en el testimonio de la ex nuevaerista Ora Batya en el canal de Arella. Me sentí tan identificada con su experiencia que seguí viendo los videos y testimonios sobre el gran engaño al que estamos expuestos buena parte de la humanidad. Ustedes podrán pensar que quizás es muy poco tiempo para poder dar un testimonio, pero el poder de Dios no tiene límites y su sanación comienza inmediatamente una vez reconozcamos y nos arrepintamos de corazón de nuestros pecados. Hasta el día de hoy siguen apareciendo las memorias de todos mis errores, los cuales estaban “borrados” de mis recuerdos. Sé que a muchos (me incluyo) no nos gusta la palabra pecado, pero eso es lo que es y las cosas deben llamarse por su nombre como primer paso para nuestra reconexión con el Padre en total humildad. Aun me falta mucho por hacer y aprender, aun recibo ataques pero por fin sé que estoy en el buen camino.

No necesariamente se tiene que pertenecer a la nueva era “formalmente” como miembro de una agrupación para iniciarse en prácticas nuevaeristas. Si estamos predispuestos por nuestro linaje y accedemos a información torcida lo más probable es que caigamos en el engaño y en el pecado de practicar todo aquello que Dios reprueba, exponiéndonos al sufrimiento, ataques de demonios, abducciones o ser empujados a relaciones orquestadas, exponiendo también a nuestra descendencia.

Trataré de resumir lo mejor posible compartiendo solo lo esencial para no hacer tan extensa la lectura, la cual también es una prueba para mí pues el ego ha estado presente en mi vida y en la de mi familia. Este es capaz de engañar de tal forma que hasta la victimización es una posibilidad de corrupción. Espero mi testimonio sea de vuestra utilidad para identificar posibles señales del peligro. Muchos de estos síntomas se encuentran descritos en un artículo del blog de Arella acerca de las señales de interferencia espiritual, el cual le agradezco profundamente pues fue un instrumento que el Padre utilizó para ayudarme a recordar muchas cosas.

Linaje e infancia

Antes que nada debo decir que honro y amo a mi familia y le agradezco a Dios hacerme parte de ella. Sin embargo, también debo reconocer que hemos sufrido mucho como consecuencia de nuestras malas decisiones. En ambos lados de mi árbol hay vicios y prácticas alejadas de Dios.

Me es imposible enumerar todo, pero entre las principales puertas abiertas a la interferencia en nuestro linaje puedo decirles que hay muchos psíquicos en mi familia: uno de mis bisabuelos realizaba sanaciones con espíritus a través de sus manos, sé que lo hacía con buena intención (era muy solicitado), pero lamentablemente eso debió contaminarlo; mi abuela materna perteneció a una agrupación que practicaba reiki; algunos miembros de mi familia han acudido a la brujería veladamente para conseguir favores económicos o lo que es peor, buscando venganza por alguna afrenta; sé que hubo manipulación de ouija con consecuencias de posesión en la casa de un familiar y algunos miembros de mi familia hablaban solos en su niñez. Dentro de las maldiciones generacionales podría nombrar la vida (y muerte) en soledad, alcoholismo, enfermedades crónicas, narcisismo, problemas por la lujuria, infidelidad, amor al dinero, divorcios y disputas por herencias.

Muchas veces los síntomas de interferencia son bastante simples, no generan sospechas. En mi caso, mi infancia fue muy solitaria, es una característica familiar, no tenía amigas. Mi salud era delicada pues soy asmática. Siempre parecí muy madura desde pequeña y siempre me sentí fuera de lugar (lo que hoy la nueva era pretende explicar mediante las “almas viejas” o la mentira de la reencarnación y los síntomas del despertar). Mi abuelita paterna cuidaba de mí y de mis hermanos mientras mis padres trabajaban. Ella fue mi gran compañía y me hablaba de Jesús. Siempre se lo agradeceré pues su imagen permaneció en mi corazón aun sin saberlo, en los momentos más oscuros.

Recuerdo también que a pesar de no haber razones para ello siempre estaba asustada y tenía problemas para dormir por lo que mis padres me llevaban cada cierto tiempo a que me “limpien”, por un miembro de la familia heredero de los “dones” de mi bisabuelo, quien lamentablemente falleció asesinado trágicamente hace unos años. Tengo en mi memoria algunas imágenes de santos en las paredes de su casa, en esa época tenía unos 3 años de edad.

Hacia mis 5 años tuve un amigo “invisible” al que le comentaba de todo, hablaba sola mentalmente, mi cerebro trabajaba TODO el día, creaba historias en donde yo interpretaba a diferentes heroínas, la mayoría sufridas. Era muy agotador. ¡Qué importante es estar atentos con lo que los niños comenten sobre sus amigos imaginarios o sus miedos!

Alrededor de mis 7 años nos mudamos a nuestra primera casa propia, lo cual me dolió muchísimo dada mi cercanía con mi abuelita paterna. Nunca se lo dije a nadie pero quedé dolida un buen tiempo.

Una noche, en los primeros días luego de mudarme, ya me había acostado y estaba con la luz apagada. Claramente en la oscuridad vi a alguien que se acercaba directamente a mi cama, era un hombre transparente pero solo logré distinguir sus piernas a contraluz. Luego de comenzar mi sanación he podido relacionar esta visión con un trastorno de obsesión-compulsión que sufrí en esa misma época. Me daba terror tocar las cosas pues estaba segura que ahí dejaba un poco de mi energía, “un poco de mí” como yo lo llamaba, tampoco se lo conté a nadie. Además por ello llegué a acumular todo aquello que tocaba (llené un armario pero nadie me decía nada pues pensaban que eran cosas de niños) hasta que luego descubrí que tocando el objeto una segunda vez podría recuperar esa energía, aunque sea en su mayoría. Fue tan agobiante que empecé a aislarme mucho más limitando sobretodo mi contacto con las manos. Empecé a tener sueños muy fuertes y pesados, la mayoría trágicos, en los que mis padres morían terriblemente. Ellos discutían regularmente, empecé a perder el pelo por parches y de cuando en cuando me sangraba la nariz (como a mi padre de niño y luego a mi hija), quizás un síntoma de abducción. Fui recuperando el cabello perdido de a pocos.

La Navidad siempre fue un motivo de depresión para mí aun siendo tan pequeña. La imagen de Jesús siempre me impresionó por lo que me contaba mi abuelita y yo estaba segura que a Él no le gustaba que todo sean regalos habiendo tantos niños sin un pan que llevarse a la boca. En ese entonces mis padres tenían muy buena posición económica y nada nos faltaba y aunque para mi familia no era Papá Noel el que traía los regalos sino el Niño Dios, yo no era feliz. Me sentía culpable por lo que recibía. Ahora sé que Jesús me estaba mostrando que todo eso no era lo más importante. Es esa frustración por la desigualdad en el mundo que me marcó de por vida y que me permitió recordar en mi sanación que nunca estuve sola en realidad.

Juventud

Siempre me caractericé por mi gran capacidad de lectura y memoria, desde temprana edad ya hojeaba todo libro que cayera en mis manos. Desde muy niña, devoraba libros en pocos días.

Como mi sensibilidad psíquica seguía presente, hacia mis 13-14 años empecé a buscar explicación a lo que estaba viviendo. Sobre todo por un sueño recurrente en el cual veía una gigantesca ola que caía en cámara lenta hacia una playa en la que yo estaba sola o alguna veces acompañada por mi familia, quizás viendo mi linaje amenazado.

Tuve varios intentos infructuosos de leer la Biblia pero a pesar de estudiar en una escuela católica, no aprendí claramente el plan de salvación del Padre y la misión de Jesucristo como nuestro Redentor. En consecuencia, como desconocía la Palabra de Dios, busqué respuestas equivocadamente.

Un muy querido pariente mío tenía una biblioteca magnífica a la cual me dio acceso sin restricciones pues conocía mi gusto por la lectura. Estaba interesada en el fenómeno ovni, la astrología, el tarot, el contacto con espíritus y la interpretación de sueños, era innato. Accedí a mucha información y un libro me llevaba a otro. Es entonces donde empieza mi alejamiento de Dios. Unos de los primeros libros que me llamó la atención y el cual leí en unas cuantas semanas fue “Las dramáticas profecías de la Gran Pirámide” de Rodolfo Benavides. Podría parecer inocente, Egipto, algo de historia… profecías. Pero para alguien tan joven y que no tiene una fe sólida, la explicación del presente, pasado y futuro a través del simple conocimiento humano me pareció increíble. No importa si el libro tenía base científica o no, desde el momento en que deja entrever que el conocimiento está al alcance del ser humano por sus propios méritos ya te estás programando para alejarte de Dios Padre. Luego de ese libro cayó en mis manos “Jesús o el secreto mortal de los templarios” de Robert Ambelain. Este escrito me hirió profundamente pues niega a Jesucristo como Hijo de Dios y fue tal la programación que mi “razón” me obligaba a aceptarlo como cierto aunque en el fondo de mi alma yo sufría pues quería seguir creyendo en El.

Durante los siguientes tres años aprendí numerología, astrología, tarot y algo de lectura de manos. Mi sueño era ir a Egipto algún día. Una noche recuerdo que le leí las cartas a mi familia materna en un cumpleaños: tíos, primos, amigos, todos, se asombraban y reían de las “coincidencias” y respuestas que obtenían. Esa noche sentí que una energía desbordaba en mí y como si todos estuviéramos eufóricos. Hoy estoy convencida que mi linaje siempre estuvo parasitado pues casi todos nos hemos sentidos atraídos alguna vez por los temas ocultos.

 

Pero Jesucristo insistió conmigo. Mi abuelita me regaló su libro de oraciones y yo lo leía de cuando en cuando para buscar consuelo. Una vez en etapa de exámenes en la preparatoria estaba completamente bloqueada en álgebra, mi mente estaba en blanco y no entendía nada. Nunca había tenido problemas académicos. Yo era muy orgullosa y no me gustaba pedir ayuda en los estudios, sentía que con solo quererlo podría salir airosa de ese problema… pero nada. Sentí una desesperación tal que tiré todos mis libros al patio, me sentí en abandono y con un miedo inexplicable. Tres noches antes del examen, empecé a llorar y me acordé de Jesús y que con las oraciones podía llegar a Él. Le pedí que me aclarara la mente, porque no era normal este bloqueo y al segundo vino a mi cabeza el entendimiento. Fui corriendo por mis libros y era exactamente lo que necesitaba para entender lo que me estaba siendo negado. Esa experiencia me sobrecogió mucho y me alejó un tanto de mis prácticas ocultistas. Sin embargo, soy consciente que no existía una determinación firme para dejar la curiosidad en lo oculto y lamentablemente el maligno no quiso rendirse.

Luego de un tiempo enfermé de una fuerte gripe con fiebre alta, y mi madre trajo a su mamá (no mi abuelita católica) para que me impusiera las manos… si… para sanarme mediante reiki, el cual practicaba en un templo de mi ciudad (también se hacía limpiar por sanadores). No solo no me curó sino que abrió una puerta más al enemigo en mi casa. Lamentablemente hoy después de los años he visto enfermedades en ella que me apenan mucho: a causa de una enfermedad ocular hoy está prácticamente ciega sin posibilidades de recuperación, hace poco tuvo una caída y le reconstruyeron la cadera, se encuentra en depresión. Sinceramente ruego a Dios que tenga misericordia de ella y de toda mi familia.

Las interferencias posteriores se fueron manifestando de diversas formas: además de ser solitaria, el poco contacto que tenía con los demás era negativo. Salvo contadas personas, nunca tuve amigas de verdad, todas las que se me acercaban eran narcisistas y manipuladoras. Mis hermanos me buscaban pleito y muchas veces me insultaban para hacerme sentir menos. Como consecuencia, yo llegaba a tener arranques de odio que contenía bajo una apariencia tranquila, yo luchaba con eso porque mi naturaleza es pacífica. No molestaba a nadie pero a mí sí me envidiaban, me atacaban, hablaban a mis espaldas y buscaban provocarme constantemente sin razón. Siempre quise acercarme a Jesús pero no lo lograba completamente.

A mis 15 años regresó mi trastorno de obsesión pero esta vez transformado en anorexia a raíz de mis inseguridades. Coincidentemente una prima cercana sufrió de anorexia en el mismo momento, es bastante coincidencia que su madre acudiera por ese entonces a la brujería para asegurar sus bienes. Así mismo en su linaje, todos, incluyéndola, desarrollan cáncer de una u otra forma. Hoy pienso que los parásitos espirituales de ambos lados orquestaron la unión de su linaje al nuestro mediante matrimonio con un tío mío.

Es así que estando casi en los huesos, una noche soñé con mi abuelo paterno (no puedo saber si fue él o mi Ángel). Se veía triste, me advirtió que enfermaría de los pulmones y efectivamente a las semanas me tuvieron que internar en el hospital pues tenía una infección ocasionada por mi debilidad física debido a la anorexia. Fui recuperándome poco a poco y la última noche en el hospital soñé con una ciudad sucia, oscura, llena de gritos y lamentos. Me vi entrando en una especie de taberna en donde una especie de demonio estaba sentado en medio de una mesa larga, rodeado de unas entidades negras. Estando frente a este ser pude ver que su cuerpo era carne viva como la textura de una lengua, ojos terribles y negros. Se burlaba horriblemente por lo que me había pasado pero también estaba molesto porque no “pudo llevarme”. Me amenazó con revelarme la fecha de mi muerte y me enumeró en clave una serie de enfermedades que tendría en el futuro por lo que me forcé a despertar. A pesar de esa experiencia jamás relacioné el fracaso del demonio a la intervención de Jesucristo aunque supe que mi padre había orado mucho por mi vida. ¡Cuán programada aún estaba!

Cuando regresé a mi casa aún estaba convaleciente, mi cuerpo seguía devolviendo todo lo que intentaba comer. Yo veía sufrir mucho a mi padre, quien se dedicó a cuidarme. Yo estoy segura que él siguió orando a Dios porque a los pocos días súbitamente tuve ganas de comer pescado. No era temporada de pesca en mi ciudad pero él salió corriendo a buscarlo. Me comí una fuente entera y supe que estaba sana.

Luego de unos meses de esa experiencia, mis padres decidieron enviarme con una tía en el extranjero, con la intención de cambiar de aires y dejar atrás el stress de mi enfermedad. Estuve fuera tres meses pero en ese tiempo las tentaciones siempre estuvieron ahí, mi tía es psíquica, ve entidades materializadas, y por razones desconocidas, me inicié en prácticas con el péndulo, no fui constante porque me sentía agotaba, sin embargo, sí obtenía respuestas.

Al año siguiente comencé a alejarme de mis “prácticas” pues quería dedicarme a estudiar para ingresar a la universidad. Una experiencia marcó el final de mi etapa escolar. Me desperté en parálisis del sueño, sintiendo como flotaba sobre mi cama con una presencia en mi habitación. Mi nariz seguía sangrando de tiempo en tiempo sin explicación.

Relaciones orquestadas y narcisismo

Mi ingreso a la universidad fue un milagro de Jesucristo pues se lo pedí encarecidamente. Yo estaba muy contenta pues fueron varios miles los postulantes y yo quedé en el reducido grupo que ganó una vacante. El día del examen fue el único día que sentí la paz de Dios Padre en años, fui tranquila y respondí sin dudas, como si hubiera ido de su mano.

Lamentablemente yo siempre he sido atacada y no acudía directamente a Jesucristo por ayuda. No porque no quisiera, sino porque cuando uno vive alejado de Él, uno no lo tiene en la mente como la primera y única solución, incluso creo que no llegaba a relacionar correctamente a Jesucristo con Dios como uno solo. Al poco tiempo estando con algunas amigas durante un descanso, se acercó un grupo de chicos a saludar a una de ellas. Uno de ellos, un chico guapo, a quien llamaré Ernesto, se quitó inmediatamente los lentes de sol que llevaba puestos y me miró fijamente un buen rato, tanto que me incomodó. Nos presentaron pero no le di mayor importancia.

A los dos o tres días, tuve un sueño fortísimo en el que él me pedía ayuda pues tenía problemas con su padre. No tenía sentido un sueño así, ni siquiera lo conocía!!! Lo cierto es que inexplicablemente a mis cortos 17 años estaba segura que ese sueño me mostraba una conexión entre él y yo y que con seguridad él sería importante en mi vida, como si estuviéramos destinados, como en las historias que yo creaba de niña. Lo que siguió fue una obsesión por verlo, averigüé donde estudiaba y donde podría tener ocasión de encontrarle nuevamente.

Efectivamente le volví a ver pero él fue muy indiferente, nada que ver con la atención que me prestó el día que nos conocimos. Me sentí muy mal pero ni por eso quise dejar de verlo. Frecuentamos algunas cafeterías en común y nos hicimos amigos, pero repito, él siempre se mantenía distante. Y cuando yo me alejaba, cansada de seguirle, él se aparecía en mi facultad, sin tener ninguna razón para hacerlo.

Al poco tiempo iniciamos una relación, yo era bastante inocente en cuestiones del amor por lo que pensé que era el hombre de mi vida y con el cual me casaría. Llegamos a conocernos profundamente y es allí donde confirmé que el sueño que tuve sobre su padre era parcialmente cierto, pues él fue abandonado por su padre a los 8 años pero el “pedido” de ayuda no tenía sentido (como todo lo que viene de la interferencia de un espíritu impuro, mentira combinada con verdad), solo fue una estrategia del parásito para sensibilizarme hacia él y aflorar mi instinto maternal.

Seguimos juntos por más de cinco años, en los cuales siempre hubo una mezcla de amor e indiferencia. Él era narcisista, se sabía guapo y le gustaba llamar la atención pero a la vez era inseguro pues me celaba constantemente. Yo pensaba que era fruto de la inmadurez y que eso cambiaría con el tiempo pero no fue así. Siempre que teníamos relaciones yo enfermaba de infecciones, el médico no se alarmaba por ello pues hay miles de explicaciones para eso. Me llamó mucho la atención que muchas víctimas de la llama gemela hayan tenido también este síntoma.

 

Pero los parásitos son verdaderos predadores, en los años que estuve con Ernesto yo generaba una especie de atracción sexual hacia todo hombre que conocía. Es difícil de explicar, pero yo no podía tener amigos hombres, todos terminaban declarándome su “amor” al poco tiempo de conocerme (ahora sé que era para consumirme). Yo misma me sentía tentada pero siempre me mantuve fiel pues veía a Ernesto como el hombre con el que algún día me casaría.

Dependí mucho de esa relación y mis experiencias paranormales no cesaban. Una noche me desperté en parálisis del sueño, vi una parte de mi cuerpo durante el desdoblamiento cuando levanté mi cabeza. Escuché muchas voces, como si fuera un mercado, y una voz femenina que me deseaba el mal, al voltear mi cabeza vi como una especie de nave pequeña estaba a mi lado, blanca, como una especie de holograma y no más grande que un balón de futbol. Al despertar la dibujé y se la mostré a mis padres muy asustada pero ellos lógicamente me aseguraron que era un sueño y que no debía preocuparme.

Luego de esos cinco años de relación nos separamos por unos meses pues él era muy celoso y me controlaba demasiado. Ambos tuvimos otras parejas en ese tiempo pero terminamos reconciliándonos. Al poco tiempo quedé embarazada.

Pensé que lo más lógico sería finalmente casarnos dado todo lo que habíamos vivido, incluso él mismo me decía que yo era la mujer de su vida. Sin embargo, nuestro amor no era sólido, él no quería dar ese gran paso porque no podía hacer algo que “no sentía”. Un puñal me atravesó el corazón, incluso se lo pedí varias veces, ya con mi bebé en brazos pues me aterrorizaba no darle a mi bebé una familia. Justamente mis padres habían decidido divorciarse, yo no quería una familia rota para mi hija (maldición generacional, no hay matrimonio en pie en la mayoría de mi familia). Finalmente luego de cuatro años de reclamarle su presencia como padre decidió irse al extranjero para nunca más volver, solo sé que está vivo y que ha hecho una nueva vida.

Luego de esta dura experiencia, Dios siguió acompañándome a través de mi padre en la tierra quien  me apoyó incondicionalmente. Logré terminar mis estudios universitarios y gracias a Él nunca nos faltó nada, ni a mí ni a mi hija, y aunque conseguir trabajo estable fue complicado la vida me sonreía.

Lamentablemente no llegaba a tener esa paz que solo Dios puede dar gracias a la aceptación de nuestra Fe, a Jesucristo como Hijo de Dios y del Espíritu Santo como fuente de iluminación y discernimiento.

Ya teniendo a mi hija un poco más grande conocí a otra persona con la cual me enganché inmediatamente desde que nos conocimos, yo aún ignorante de las relaciones orquestadas no sospeché nada, además él era católico practicante. Sin embargo en los hechos, Luis era narcisista y mi relación con él fue fuertemente sexual y obsesiva, regresando las infecciones. Muchas veces se mostraba indiferente como Ernesto. Me consumió a tal punto que tuve que reaccionar ¿Qué me estaba pasando? Tenía pesadillas y mi hija veía y escuchaba con mayor frecuencia entidades, le pedí a Dios que le quitara el don psíquico, y se calmó. Pero en tanto YO no reaccionara como debía ser, la puerta siempre estaría abierta para el enemigo.

Decidí que ya estaba bueno para mi dignidad, que una relación tan carnal y vivir de las migajas del “amor” de Luis por casi dos años era inadmisible. Me alejé y no quise saber nada más de él.

Consecuencias de la parasitación y la misericordia del Padre

Aceptar mi ruptura con Luis fue muy doloroso. ¡Cuantas veces me vi empujada a llamarle! Pero no lo hice. Sin saber le quité a la entidad que me parasitaba su fuente de alimento, que era nuestra energía sexual y la dependencia, por eso su venganza no tardó en llegar.

Nuevamente empecé a perder el cabello y en mi trabajo aparecieron conflictos sin sentido. Trabajaba casi todos los días de la semana pues el jefe se volvió un tirano de los resultados. Era jefa en una compañía importante por lo que la responsabilidad era bastante fuerte.

Mi atractivo y el éxito laboral se fueron apagando para ser reemplazados por conflictos y ensañamiento de mi entorno. Podía disimular la pérdida de cabello pero me sentía morir por dentro. Surgían gastos inesperados en mi vida cotidiana y pagar las facturas de fin de mes me agobiaba cada vez más. Me abandoné y comencé a tener pensamientos suicidas. Hoy veo que lo único que me mantenía en vida era el Espíritu Santo que me recordaba que tenía una hija a quien proteger. Seguía siendo atacada con impulsos para buscar a Luis. Pasó un tiempo y le pedí a Dios que me mandara a una persona que no me buscara por el sexo sino por mi ser y conocí a Antonio, quien hoy es mi esposo.

Pero la venganza fue grande, los parches se extendieron hasta perder la totalidad de mi hermoso cabello. Se llama alopecia universal y es una enfermedad autoinmune que aún no puede ser explicada por la ciencia ni tiene tratamiento confirmado.

Con cansancio crónico y sin ganas de vivir. Seguí buscando respuestas en la oscuridad y caí en información sobre activación del tercer ojo y meditación trascendental. Me inicié en una hermandad “holística” a los 33 años (¿coincidencia?) con la expectativa de mejorar mi situación y cambiar de trabajo. Créanme que no me fue mejor.

Yo creo que lo de mi iniciación fue lo que rebalsó la paciencia de Dios, y lo digo de manera agradecida pues estaba dirigiéndome directo a mi muerte espiritual (y aun así no comprendí inmediatamente).

Mi amistad con Antonio había avanzado, y aunque había una fuerza sexual de por medio yo sabía de alguna manera que era por “mi influencia”, aunque hasta ese momento jamás pensé en la posibilidad de un parásito. Él vivía en el extranjero, me ofreció matrimonio a los pocos años de amistad y me propuso seguirle pues me veía cansada y pensaba que el cambio me caería bien.

Por supuesto que al principio me alegré, pero las cosas fueron muy difíciles cuando llegue a mi destino, incluso los tres primeros años. Pasé de vivir en una gran ciudad al campo y me costó muchísimo acostumbrarme, aunque todo eso ya estaba planificado apenas llegué allí fue terrible. No entendía nada, hoy pienso que Dios decidió enviarme al rincón más alejado del mundo para mostrarme algo que no quería ver. Mi casa está rodeada de naturaleza y lejos de apreciar ese maravilloso regalo del Padre solo podía ver lodo y más lodo. Siempre tenía frío, aunque me abrigara con tres chompas, literalmente temblaba a pesar de prender a fondo la calefacción. Me dieron crisis nerviosas muy fuertes y empecé a detestar a mi esposo, por “haberme traído aquí”. Otra vez me atacó la obsesión sexual, lo cual me volvió exigente y malhumorada cuando no tenía lo que quería.

Veía muchos videos nuevaeristas buscando una solución que nunca llegó, me dejaban perturbada por días y tenía mucho tiempo despertándome tres veces mínimo por la noche debido a mis pesadillas. Eché mano a libros como “el ser uno”, y libros de ocultismo de Karden y Blavatsky. Mi objetivo era dominar la actividad en astral para obtener las respuestas por mí misma sobre mi enfermedad, tenía dolores muy fuertes en la frente. En la última etapa me acostaba pensando que quizás ya no despertaría debido al cansancio de vivir. Los sueños lúcidos siempre habían estado presentes en mi vida. He soñado y recordado casi todos los días de mi vida. Pero esto ya era demasiado.

En los últimos sueños que tuve antes de mi acercamiento a nuestro Padre Creador siempre era de noche, con la luna muy fuerte (muchas veces el cielo estaba empedrado de lunas). Veía militares que caían en paracaídas y me quedaban mirando fijamente. Entre otros: una vez me vi en una especie de escuela nocturna, llena de gente. En uno de los salones una “maestra” me hacía repetir consignas y me corregía cuando no las repetía al pie de la letra. Una de mis “compañeras” de clase me explicó que nos estábamos preparando para “el final” mientras señalaba a un muchacho que caminaba extrañamente por las paredes. Luego en el cielo vi una representación del “fin del mundo” con imágenes hechas de estrellas. Ahora que veo todo más claro entiendo que el ser que estaba alimentándose de mí quería llevarme nuevamente por el camino de la adivinación. Me desperté en parálisis del sueño pero me vi en un cuarto de baño que no era mío, el reflejo en el espejo tampoco lo era sino de un hombre joven muy bello, rubio y de ojos azules que se contemplaba vanidosamente. Me asusté bastante.

En otro, estuve en una casa en ruinas, enmohecida, las habitaciones no tenían muebles pero había varias entidades de espaldas a mí. Temblaban como si estuvieran en trance, parecían ancianas con ropas raídas, comprobé que eran transparentes pues les aventé lo que tenía en la mano y las traspasó. La última vez que vi la escuela nocturna estaba rodeada de una espesa neblina, con instalaciones de lujo, las aulas llenas. Allí vi a la tía que les conté anteriormente que sufre de cáncer y practica ocultismo, ella llegaba muy contenta empujando el cochecito de unos pequeños (ahora entiendo que estaba llevando allí a sus nietos).

Accedí también a lecturas de gnosis, que no llamó mi atención debido a sus teorías sobre la sexualidad. Sin embargo, ciertas palabras si me las mostró el Espíritu Santo y estás fueron: ego, lujuria y soberbia.

Los días que siguieron fueron muy duros pues entendí que esas tres palabras que me mostró el Padre  Creador podía encontrarlas muchas veces a lo largo de toda mi vida. Las memorias empezaron a llegar a mi mente y fue muy doloroso, incluso recordé que alguna vez tuve intimidad con alguien del trabajo solo por placer y ni siquiera lo recordaba!!! Algo había pasado en mí que todo eso se había borrado, como si no hubiera sido yo la que lo hizo.

Me sentí dolorosamente avergonzada. Yo siempre me consideré buena persona, ayudaba y me preocupaba por mi familia, en el fondo de mi corazón yo sabía que Dios existe y que necesitaba a Jesucristo, entonces ¿Cómo es que pude caer en un hoyo tan hondo? En esa semana, también me di cuenta que hacía mucho tiempo que no podía verme a los ojos si estaba frente a un espejo. Reuní mis fuerzas para hacerlo y lo que vi fue terrible, me miré de frente y no me reconocí. La mirada que estaba delante mío no era mía, había mucha maldad en ella, incluso vi mis facciones como deformadas. Me asusté tanto que tuve que bajar la mirada. No puedo asegurarles si yo estaba poseída o simplemente vi algo que ese ente quería que yo viera, lo desconozco. Lo único que sé es  que yo quería recuperar mi vida con la misericordia de Dios.

La venda había caído y ya me había dado cuenta lo desdichada que había sido, pero ¿Y ahora qué? Solo atinaba a orarle a Dios por ayuda, pero aún estaba perdida, no sabía por dónde empezar, no me salían las palabras.

En esos días tuve dos parálisis del sueño diferentes a las demás. En la primera me sentí fuera del cuerpo mientras muchas luces de colores venían por el lado de mi ventana. Me dio mucho miedo pues no sentí que fuese algo bueno, ya estaba a punto de salirme pues sentí la vibración característica (pero fue como si me estuvieran forzando). De pronto alguien me abrazó e impidió mi salida (ahora pienso que fue Jesús quien envió a protegerme de un ataque). En la segunda me vi en mi habitación fuera de mi cuerpo y escuché claramente como mi voz pedía a Dios a gritos que me proteja. Fuera de mi casa vi que habían unas luces en las cuales yo sabía que habían presencias incluso pude distinguir unos animales con la cabeza media deforme. Como en la experiencia anterior me desperté abruptamente pero igual sentí que estaba protegida.

Fue así que busqué más información sobre el nuevo orden mundial y la programación de masas,  llegué al blog de Arella y encontré los testimonios y las oraciones de liberación.

Con la primera oración de liberación lloré desde el alma. No puedo describir el dolor que sentí por todo lo que vi ante mis ojos. Lloré por mi muerte, esa a la que estaba yendo directamente. Repetí todas las oraciones desde ese día con la fe de que un día sería perdonada y sanada por el Padre Creador, esa misma semana recibí muchas memorias que estaban en el fondo del subconsciente.

Con respecto a mi niña, es con la sanación del Padre que me di cuenta que aquello que yo consideraba normal en ella por ser parte de su “herencia” era en realidad consecuencia de la parasitación de nuestro linaje, un don quizás propio pero interferido. A diferencia mía, ella no solo sentía sino que veía directamente entidades que describía con detalle. “Fantasmas” que se paraban al pie de mi cama o alguna niña que la visitaba cada vez que se sentía “triste”. En sueños ha visto portales abiertos en mi casa de soltera (a veces en forma de puerta, otras en forma de silla luminosa). Desde pequeña escuchaba voces que le pedían que se callara cuando jugaba haciendo mucho ruido y no la dejaban tranquila. Me preocupé mucho cuando, antes de mi proceso de sanación, me vi en sueños junto a ella mirando a través de la ventana a un ovni en el cielo al que mentalmente yo le pedía que se alejara de nosotras. Esto me hizo tomar la firme decisión de buscar a Dios.

La primera vez que hice la oración de liberación de niños pude ver claramente como a mitad de la oración mi niña me lanzó una mirada de reojo que me asustó mucho. Le pedí ayuda a Dios y pude terminar la oración firmemente, sacando fuerzas de todo el amor que tenía para ella, al final rompió en llanto y me dijo que se sentía mejor. Desde ese día ya no ha vuelto a tener sueños “raros” ni ver entidades.

No hay que bajar la guardia en la fe.

En las primeras semanas la perseverancia y la fe serán puestas a prueba. En realidad uno siempre está expuesto a los ataques, más aun cuando el maligno ve que pierde a sus víctimas. Pero nuestra fe en Jesucristo es clave para encararlos. Cuando empecé a orar por momentos no podía articular bien las palabras mientras leía la oración. Los Padre Nuestro eran interrumpidos por imágenes terribles de caras deformes, tenía luego sueños de cuerpos mutilados y masacres terribles. Atacaron a mi hija a través de sus sueños, haciéndola ver la misma ola gigantesca que me atormentó en mi juventud. Mi esposo también cayó enfermo inexplicablemente y se puso muchas veces agresivo atacando la fe en Dios, explicando nuestros problemas laborales o financieros a “su abandono” y asegurando que orar “no sirve para nada”. No dejo de orar por nuestra familia.

En los primeros días tuve dos sueños importantes: en el primero vi un demonio enorme de fuego azul que atacaba una casa en la que yo estaba con mi esposo. Lo atacó más a él que a mí. Lo dejó muy malherido. Luego unos muros detrás del demonio se derrumbaron y lo cubrieron hasta apagarlo. Yo sé que él sigue ahí pero ya no me hace más daño. En el segundo, vi a Ernesto, mi ex pareja, caminando en una vereda en dirección mía, cuando lo tuve cerca él tenía una apariencia rara, siniestra, sus ojos eran completamente negros y se abalanzaba hacia mí. Sin embargo no pudo tocarme, yo seguí avanzando y a una buena distancia vi que aún seguía mirándome pero ya no representaba peligro para mí.

Gracias a Jesucristo que actúa cuando se lo pedimos de corazón. Hoy tengo ganas de vivir y de seguir su camino.

Y sé que pidiendo misericordia al Padre un día quedaremos completamente sanos y ya no estaremos tan expuestos. Incluso recuperar mi cabello ya no me importa tanto pues me alegra más saber que estoy sanando en el alma.

Sé que muchas personas buenas están contaminadas, muchas que no tuvieron la suerte de tener acceso a la Palabra de Dios desde pequeños o que por las tentaciones y mentiras del adversario están como están.

No nos dejemos engañar. No hay práctica, culto, conocimiento humano, hermandad o agrupación que sea buena para nosotros en tanto se deje de lado al Padre como Único dador de vida y dicha. La solución a cualquier problema es acudir al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo a través de la oración, la lectura de su Palabra, el perdón y la solidaridad con el hermano. La Biblia tiene todas las respuestas en las enseñanzas de Jesucristo durante su paso por la tierra.

Hoy, gracias a la misericordia del Padre he podido ENTENDER que para leer la Palabra de Dios e interiorizarla hay que tener FE, una FE que es regalo de Dios y que podemos aceptar libremente. He comenzado muy humildemente a leer los evangelios, en un pequeño cuaderno tomo notas. Y cada palabra me dice algo sobre mi vida.

Jesús lo enseñó todo. Nos enseñó el camino de la salvación pero también cómo encarar los problemas del mundo, como la necesidad del vestido o el dinero. Nunca es tarde para acercarnos a Él.

Ha sido también muy importante para mí el identificar todo aquello que me marcó o hizo daño para poder perdonar a las personas que pudieron causarlo. Si se trata de miembros de nuestra familia con mayor razón pues al ponerlos en manos de Jesucristo demostramos verdadero perdón y voluntad para sanar nuestro linaje. Con la misma vara que juzgamos seremos juzgados. Miremos a Dios quien recibe con tanto amor a su oveja perdida. Sin reclamos, sin castigos, sin humillarnos. Se alegra infinitamente de vernos llegar con el corazón abierto y verdaderamente arrepentidos de nuestros pecados.

Agradezco a Arella y a todas aquellas personas que comparten su experiencia e información con el fin de ayudar a otros a despertar de las mentiras del mundo. Es una manera de fortalecer la unión y solidaridad en la comunidad cristiana.

Que el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo desciendan sobre nosotros y nos iluminen con su infinita luz de paz y amor verdadero.

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