6 Frases que delatan a los pseudo-psicólogos y falsos terapeutas

6 Frases que delatan a los pseudo-psicólogos y falsos terapeutas

Actualmente la nueva era se ha metido en el terreno de los terapeutas y psicólogos tratando de ayudar y sanar a las personas, pero millones de psicólogos nuevaeristas sin credenciales, sin formación de terapeutas y sin haber siquiera estudiado una carrera en ello, comprometen la salud mental y espiritual de quienes incluso pagan sus servicios. Es muy importante que si queremos sanar psicológicamente, vayamos con un PSICOLOGO CLINICO TERAPEUTA QUE HAYA SIDO GRADUADO O ESTUDIADO FORMALMENTE y que no revuelva lo espiritual o nueva era con sus prácticas profesionales. Los que solo canalizan las soluciones, los que son solo intuitivos, los que dicen sanar con energía, meditaciones, shamanismo y herramientas nuevaeristas solo ponen en riesgo de parasitar a sus clientes y agravar las situaciones.

Es bien sabido que Satanás ha entrado fuerte a través de la psicología, ya que sus herramientas tienen mucho que ver con el control de la psique, y bajo la cobija de sanación y liberación de traumas, él puede entretejer nuevos patrones y programas mentales en las personas que creen que sanan de traumas y complejos, pero que dejan entrar falsedades en su cosmología.

El entorno de sobreinformación que constituye el internet hace que proliferen y se multipliquen ideas, teorías y propuestas de dudosa efectividad. Más aún, los charlatanes, falsos psicólogos y personajes con delirios de redención espiritual han encontrado la vía para difundir su concepción de salud mental, poniendo en serio peligro la salud de las personas. ¿Cómo reconocer a un charlatán cuando se le tiene enfrente? Recorriendo la inmensa cantidad de páginas web dedicadas a supuestas teorías revolucionarias, hemos detectado las 6 frases más comunes utilizadas por éstas:

 1.  “Yo no trato enfermedades, trato el bienestar de las personas”

 Se ha difundido la creencia popular de que las enfermedades son provocadas por la ciencia médica, y peor aún, que el objetivo de la medicina es mantener a la gente enferma. Episodios históricos como la peste bubónica en Europa o la epidemia de viruela que casi acabó con los aztecas a la llegada de los españoles son convenientemente olvidados por los promotores de esta idea. Algunos charlatanes un poco más letrados citan dos o tres referencias de Focault para alegar que la medicina mata, y que ellos, como no son médicos, no matan. Este argumento es tal válido como asegurar que el tabaco no mata, porque es natural.

 2. “Para curar la enfermedad, se debe sanar al cuerpo y al alma”

La dualidad cuerpo-alma pertenece al campo de la filosofía. Para las ciencias de la salud, está más que claro que las funciones biológicas son el soporte de las funciones mentales, y que éstas son dependientes de las primeras. Del mismo modo, sabemos que las funciones mentales pueden desencadenar procesos biológicos en un sistema de doble retroalimentación. Este sistema involucra una comunicación químico-eléctrica entre las entidades neurológica, inmunológica y endocrina a través de ejes químicos y redes de recepción-acción. Esta interacción no permite análisis del tipo causa-efecto, sino más bien de ciclación. Es decir, un evento psicológico desencadena un evento biológico, pero ese evento psicológico pudo darse gracias a que lo permitió un evento biológico anterior. Como este sistema es demasiado complejo para los charlatanes, es más fácil a hacer uso de supuestas entidades a las cuales se les pueden atribuir toda clase de facultades sanadoras sin mayor explicación más que “energías”.

 3. “Usted sanará si es su momento para sanar, no puedo contravenir a leyes universales”

La noción de leyes universales, reglas eternas, axiomas naturales, información cósmica y demás conceptos inconexos se han vuelto particularmente populares, y se han difundido de forma irresponsable en televisión y cine tratándolas como verdaderas, incuestionables y absolutas. El nivel de aceptación que han provocado llegan a niveles de fanatismo, especialmente porque basta revisar un poco estas ideas para darnos cuenta que poseen el mismo fundamento que cualquier otro esoterismo. Ligado a estas ideas, se ha optado por utilizar la noción de sanación, la cual suele definirse de forma similar al nirvana. ¿Qué ocurre cuando fundamentamos un proceso terapéutico a una acción esotérica? Nada. De ahí a que se le dé al tiempo el poder último de decisión de estado de salud del paciente. Estos charlatanes son como el Rey de El Principito, quien alegaba que todo el universo le obedecía. Cuando El Principito le pide al Rey una prueba de tan magnífico poder, el Rey le pide al sol “¡Sol, ponte!”. Como el sol no se ponía, El Principito cuestionó al Rey, “¿Por qué no te obedece el sol?” a lo que el Rey le responde, “me obedecerá cuando sea el momento”.

 4. “Yo no uso expedientes ni estudios, porque trato el presente vital, no el pasado”

 Muchos movimientos de pseudopsicología, o incursiones falaces de psicologías no clínicas en el campo de la salud se caracterizan por una desestimación absoluta de los métodos de recolección y seguimiento de información clínica, con el pretexto de que a un paciente, lo que le importa es su bienestar actual y no sus problemas del pasado. Por lo tanto, las historias clínicas, las  notas de evolución, y los antecedentes heredo-familiares son obviados, esperando a que esto tenga alguna clase de efecto terapéutico, ya que “si algo no se recuerda es como si no hubiera existido”. Para un charlatán, dedicarle tiempo al ejercicio de la recolección, análisis y descripción de información clínica es una pérdida de tiempo, y un acto que contraviene a las leyes de asistencia sanitaria en casi todos los países.

5. “Después de la sesión, no trate de pensar en lo que pasó, el tratamiento hará su trabajo en el momento indicado”, o “Para que esto funcione, tiene que dejar de pensar y comenzar a sentir”

 El pensamiento crítico es el gran enemigo de los charlatanes, por lo que éstos suelen manipular a sus pacientes induciéndoles la idea de que pensar es malo, o simplemente nocivo para el tratamiento. De esta forma nos hemos encontrado con pseudoterapias que aseguran que su proceso de acción es tan profundo y personal que si la persona trata de comprender o explicar lo que pasó, el efecto simplemente se pierde. Esto se parece mucho al mito del hombre que siempre sabía qué número de lotería sería el ganador, solo que si se lo comentaba a alguien o hacía uso de ese conocimiento, en ese momento el número ganador cambiaba por otro. Todos los pacientes tienen derecho a la segunda opinión, al consentimiento informado y a realizar cuantas preguntas sean necesarias para comprender el tratamiento en el que se les pretende involucrar.

 6. “Si no funcionó es porque no siguió el tratamiento adecuadamente”

Finalmente, nos topamos con que los tratamientos promovidos por los charlatanes tienen una garantía del 100% de efectividad, sólo por un pequeñísimo detalle: dependen de que se sigan al pie de la letra todos y cada uno de los pasos con precisión quirúrgica, de lo contrario el tratamiento falla.  Esto es totalmente opuesto a la sencillez y claridad con la que explican las causas de un padecimiento. Por el contrario, muchos tratamientos pseudo-psicológicos recurren a explicaciones de su funcionamiento tan complicadas que ni sus mismos promotores saben exponerlas con claridad. Así como en el Medioevo los fenómenos de la electricidad estática eran tan espectaculares que los alquimistas los utilizaban para asombrar a las masas, hoy nos topamos con falsos terapeutas que recurren a ramas de las ciencias como la sanación cuántica, los meridianos y flujos de energía, las energías cósmicas, las sanaciones del árbol generacional e incluso las hipnosis espiritistas para “fundamentar” sus tratamientos, y la razón de su “complejidad” y de no poder explicarlos científicamente.

Si usted es un paciente y escucha de un auto-proclamado profesional una de estas frases, o paráfrasis de las mismas, es prácticamente seguro que se trata de un charlatán.

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